martes, 28 de octubre de 2008

Capítulo 65

Pheebs se puso el abrigo con gesto cansado, mientras cogía el bolso y llevaba la mano hasta el interruptor para apagar la luz del despacho. Había quedado con Susana para ir al hospital a recoger a Ana, que por fin le habían dado el alta. Estaba muy alegre por ese acontecimiento, pero el ritmo emocional agotador de aquellos dos meses, le estaban comenzando a pasar factura. El estado de su hermana, las reuniones del clan salvador de Álvaro, como ella lo llamaba, y a la que normalmente, excepto ese día, asistía, y su lucha interna por no echarse a los brazos del policía que los tenia a todos contra las cuerdas, la estaban acabando de volver loca. Suspiró y colocándose el bolso en el hombro, comenzó a caminar hacia la salida. No había habido ni un solo segundo en aquellos dos meses, que no hubiera pensado en él. En lo que sintió en sus brazos, en lo que le gustaba perderse en su mirada clara. Y verlo casi constantemente no la ayudaba. Zarek parecía haberse tomado muy bien su rechazo y la trataba con una frialdad que la mataba, que la consumía por dentro. Incluso el día que cumplió su promesa, y le trajo la ropa interior olvidada en su casa desde aquella noche, no había mostrado ni un atisbo de emoción. Pheebs sonrió, irónica…¿para que mostrar emoción alguna? Ya había tenido ella suficientes emociones, cuando había cortado las bragas en trocitos, con las tijeras del despacho, llena de rabia y desesperación. Aún podía recordar la cara de confusión de Susana, cuando al llegar, se encontró todo el despacho lleno de diminutos trozos de tela. Y sobretodo recordaba su ataque de risa… una risa que acabó en el llanto mas desesperado.
Ni ella ni Susana habían vuelto a tocar ese tema.
Se abrió el ascensor, al que había llamado momentos antes, y el corazón se le encogió al ver a Zarek que la miraba desde dentro.
- Ho…hola- titubeó ella
Zarek se quitó las gafas de sol.- Hola… ¿Susana?
- Ella no está…- Diana desvió la vista y miró hacia el interior del ascensor- hoy ya no vendrá…
Él guardó silencio durante un instante y ella aprovechó para entrar en el ascensor, dispuesta a salir corriendo de allí.
- Me he enterado de la mejoría de tu hermana…- le dijo él aún de espaldas- felicidades
Diana le miró y bebió de aquella espalda ancha, musculosa, pero suave al tacto
- Gracias…
- De nada…- dijo tras una nueva pausa
- Me voy al hospital…- dijo ella como excusándose.
- Claro…- él por fin se giró hacia ella y la miró. Sus ojos azules desprendían anhelo… pero no fue por mucho tiempo, porque bajó la vista
- Zarek..- le llamó ella casi sin darse cuenta
- ¿Si?- él la miró de nuevo con rapidez, esperanzado
Ella se arrepintió de haberle llamado. Quería decirle miles de cosas… pero no se atrevía a decirle ni la mas simple de ellas.
- Tenemos que hablar… Diana
Pheebs lo miró asombrada. Su corazón saltaba hacia él y las ganas de abrazarlo, la dejaron débil y exhausta
- Me muero por abrazarte… pero creo que tenemos que hablar primero.. que tenemos que decirnos muchas cosas que no nos hemos dicho…- siguió él mientras su mano se apoyaba en el quicio de la puerta del ascensor, evitando que ésta se cerrara. Diana se sintió temblar- ¿no vas a decir nada?
Ella le miró, llena de miedo.. llena de esperanza. Asintió con la cabeza, demasiado emocionada como para poder hablar. Sabía que no podía ser.. que el buscaba a Álvaro para encerrarlo.. y ella para defenderlo. Pero le daba igual… al diablo con todo… al diablo con los porques..al diablo con los miedos y las consecuencias. El apartó la mano de la puerta del ascensor, aparentemente satisfecho de la falta de respuesta de Diana
- Zarek…- le llamó ella cuando ya se cerraban las puertas
- ¿Qué… qué..?- él intentó contener las puertas, sin éxito
- Que te quiero….- ella lo susurró.. aún sabiendo que aunque lo hubiera gritado, probablemente Zarek no la habría escuchado, pues el ascensor ya había tomado su camino descendente hacia la planta baja.
Alvaro miró de nuevo a Bea que había desviado la vista y decidió ir a la cocina con Driade, antes de cometer una tontería. Tenía ganas de gritar, de mandar el mundo al diablo.. de arrastrar a Bea a sus brazos y calmar su tristeza con palabras llenas de ternura. Pero no se atrevió. El dolor de aquellos ojos verdes lo traspasaron, y huyó como un cobarde.. incapaz, por enésima vez de dejarse llevar y decirle todo lo que sentía en su interior.
Entró en la cocina y sintió que Driade le había seguido, pero no se giró. Se sentía furioso, y no hizo nada por no demostrarlo
- ¿Qué te pasa?¿A que viene esa cara?- preguntó ella al notarlo
Alvaro se sentía demasiado enfadado como para no soltar lo que sentía
- ¿A que ha venido el numerito de allá afuera?- le espetó
Lucía lo miró sin entender.- ¿Numerito?¿Qué numerito Álvaro?
Alvaro la miró, lleno de rabia.- Sabes perfectamente de lo que hablo. El numerito del beso en el salón.
- ¿Darte un beso te parece un numerito?- ella puso los brazos en jarras, comenzando también a sentirse furiosa- la noche que me follaste no te pareció un numerito
- Ya hablamos de esa noche..- contestó él- ya dijimos que no nos daba derecho a nada a ninguno de los dos… ¡maldita sea Lucía! ¡Te has comportado como mi maldita novia desde entonces!
- ¡¡Ah claro!- gritó ella, fuera de si- ¡ El problema es que te he besado delante de la mosquita muerta de Beatriz! ¿no?¿Verdad que es eso?
- ¡¡NO LA LLAMES ASI!!- vociferó él- No… no te a-tre-vas a llamarla así
Lucía guardó silencio ante el estallido de Álvaro. No era por miedo, ni por que él se lo hubiera gritado. Calló por rabia, por desesperación. Después de una única noche de haberla pasado en sus brazos, una noche que ella sabía que estaba desesperado por una razón que no quiso ni saber.. había creído realmente que tenía una esperanza, un rayo de luz…pero no había conseguido nada. El la ignoraba… incluso mas que antes
- Te lo he dado todo Álvaro… todo. He renunciado a mi libertad por estar aquí, contigo. He renunciado a mi hermana, a mi trabajo… a todo…- dijo ella con voz rota
- No te lo pedí- Álvaro la miraba con expresión dura, insensible. Había aprendido a no dejarse llevar por nada ni por nadie. Sólo tenia su sed de libertad y su amor por Bea. Nada, nada fuera de aquello, tenia ya cabida en él.
Dríade retrocedió ante la crudeza de sus palabras
- No puedo creer que hayas cambiado tanto…- susurró
- ¿Cómo crees que podía seguir? ¿Cómo un niño rico que lo tiene todo y no hace nada por conseguirlo?- sonrió, intentando que fuese de forma cínica, pero le salió una sonrisa triste- te recuerdo que solo soy un preso en busca y captura… Un preso que está condenado a 15 años.. y que seguramente le caerán mas si le atrapan…
- Alvaro…
- Marchate Lucía. Márchate ahora que estás a tiempo…- le dijo él ya sin rabia
- Pero yo te quiero..- dijo ella al borde de las lágrimas
- No me quieras. No tengo nada que ofrecerte. Nada.
- Pero a ella… a ella si tienes que ofrecerle…- Lucia ya lloraba, sin poder controlarse
Alvaro guardó silencio por unos instantes. No quería mentirle. No quería seguir mintiendo a nadie sobre Bea
- No.. tampoco tengo nada que ofrecerle. Quizás odio…odio y un corazón roto en mil pedazos que ella misma rompió. Pero que hace latir cada trozo con solo dedicarme una mirada. Pero soy el mismo preso para ella que para los demás. Y no tengo ningún futuro, ni ninguna vida que ofrecerle a nadie..
- ¿Por qué....?- ella necesitaba respuestas.. necesitaba saber porque había estado con ella. No hizo falta que preguntara mas… Álvaro sabía a que se refería. Tampoco quiso mentir
- Porque necesitaba sentir.. porque necesitaba llenar un vacío que me quemaba por dentro hasta la agonia….- se detuvo
- Y no lo llené…¿verdad?- ella sorbió las lágrimas, llorando ya con desesperación
Alvaro negó con la cabeza y la miró con tristeza. Conocía a Lucía desde su época dorada en Bulevar y habían tenido un breve romance cuando él estaba comprometido con Cayetana. Pero había llegado Bea y había vuelto todo su mundo del revés. Lucía no se merecía nada de eso. Había sido un cabrón… otra vez
- Lo siento Luci…lo siento…
Ahora fue el turno de ella de negar con la cabeza, pidiéndole en silencio que no dijera nada mas. Se giró, y sin mirar atrás, salió de la cocina corriendo, luchando por poner la mayor distancia entre los dos.
Diego movió los pies nerviosamente y miró a Nacho que miraba unos papeles con toda la tranquilidad del mundo. Le desquiciaba que el abogado no siguiera su propio ritmo, pero Nacho parecía marcar sus propias normas
- ¿Has podido hacer lo que hablamos?- le preguntó
Nacho lo miró y sonrió. Esa sonrisa cínica que hacía que a Diego se le erizara el vello de la nuca
- Vamos a ver Dieguito…¿con quien te crees que estás hablando? ¿Con un aficionado?- suspiró ruidosamente- pues claro que lo he podido hacer. Ya está en marcha el trámite para que Francisco Aguilar se presente ante las autoridades mexicanas.
Diego sonrió.- Eres un cabrón con suerte… Goñi
- No.. no te confundas De la Vega.. la suerte me la hago yo. Y pronto tendré todo lo que quiero
- ¿Incluida Beatriz?- soltó Diego de mala fe
Nacho apretó la mandíbula. Quiso levantarse y golpearlo hasta hacerle perder el sentido. Pero no lo hizo. Se limitó a quedarse sentado y mirarlo con la misma sonrisa cínica
- Mi excusa para no tener a la mujer que amo es que un desgraciado me la ha secuestrado…¿y la tuya Dieguito?¿Qué excusa tienes tú para que la secretarucha esa de la que estás prendado, aún te de puerta?
Diego se quedó lívido y se levantó, con los puños apretados, dispuesto a hacerle tragar su burla. No tenia la misma sangre fría de Nacho ni lo pretendía. Pero estaba harto de que aquel bastardo se burlara de él
- Perdón…- dijo alguien desde la puerta entreabierta, y Diego se detuvo, resoplando de rabia. Nacho se levantó con tranquilidad
- Hombre..mi detective favorito…- dijo al reconocerlo- pasa, pasa.. porque supongo que me traes noticias…
El detective, un hombre de mediana edad, y considerado el mejor en su campo, entró en el despacho con una sonrisa de suficiencia
- Pues si.. tengo noticias… y apuesto que le van a gustar..
- Vamos hombre.. habla de una vez…- le instó Nacho, ya impaciente
- Es sobre Aguilar… Álvaro Aguilar. Le he encontrado, señor Goñi. Ya puedo darle la dirección exacta de su paradero….

viernes, 24 de octubre de 2008

Capitulo 64

Alejandro se acercó a la mesa con la bandeja de los vasos en la mano y la dejó sobre la mesa con cuidado de que no se le derramara ninguna de las bebidas. Susana dejó caer la mano sobre la parte de la baja de la espalda de él, en una muda muestra de agradecimiento. Él la miró y le sonrió, mientras se dejaba caer en la silla justo a su lado.
- Está claro que no vamos a llegar a ningún lado mientras las cosas sigan como están…- decía Cris en aquel momento
- Eso en el caso de Álvaro…¿pero que hay de Francisco? No podremos aplazar mucho mas su comparecencia ante el juez… - dijo Laura mientras Saymi asentía con la cabeza.
- Mientras tengamos informes médicos que le impidan viajar, no habrá problema.. – intervino Susana
- Pero el tiempo se nos agota…- dijo Jota mientras cogía uno de los vasos de la bandeja que Alejandro había traído
- Nacho cada día se vuelve mas y mas peligroso…- intervino Gonzalo- sobretodo desde que lo echamos de Bulevar. Ese detective que contrató es un hueso duro de roer
- No se si me preocupa mas él o el inspector Vryzas..- dijo Cris
- Alvaro debería aparecer… o mínimo soltar a Beatriz..- dijo Saymi
- ¿Crees que a estas alturas la va a dejar marchar?- preguntó Laura en voz alta. Y nadie le contestó…. porque ninguno de los presentes en aquella habitación tenía la respuesta.
Aquella era una reunión mas. Una de las muchas reuniones que habían hecho en uno de los múltiples despachos de Bulevar, desde la fuga de Álvaro y la denuncia de Diego hacia Francisco, hacia ya dos meses. Buscaban soluciones, posibles defensas… cualquier cosa que les diera un soplo de esperanza frente a tanta oscuridad. Cualquier cosa que les dijera que las cosas no iban a salir tan mal como en un principio parecía. Pero la búsqueda, hasta el momento, había resultado infructuosa.
Laura y Cris, las abogadas, trabajaban día y noche por encontrar una solución.. y la única que seguían creyendo era la mejor, era el cambio de declaración de Bea. Pero que Beatriz llevara secuestrada mas de dos meses, les hacía pensar seriamente que aquella defensa no les iba a servir de nada. No solo porque Beatriz quizás ya no querría cambiar su declaración.. sino porque el juez posiblemente no la tomara como buena… debido a su largo cautiverio al lado de Álvaro Aguilar.
Y aunque ambas lo hacían ya por orgullo profesional, la verdad era que había mucho de personal puesto en cada minuto que se pasaban estudiando el caso y buscando mil resquicios por los que meterse. Cris por Jota y su vinculación con los Aguilar… y Laura por Gonzalo. Gonzalo, que se había convertido en el eje de su vida y adoraba a Álvaro como a su propio hermano. Presentía que Gonzalo sabía mas de lo que afirmaba, pero no quería indagar mas. Como hacia dos meses atrás, su miedo a perder lo que tenía con él, le detenía a la hora de averiguar si sus sospechas eran realmente certeras. Y aunque Cris intentaba convencerla de la necesidad de saberlo, ella tenía la sensación de que no necesitaba saber nada mas, excepto que él la quería lo suficiente como para seguir a su lado.
Y aunque Cris no la entendiera, sabía que Susana si lo hacía. De hecho, sabía que Susana estaba segura de que Alejandro sabía el paradero de Álvaro, y aunque la jueza no callara en la misma medida que Laura, las peleas eran lo suficientemente frecuentes como para que los principios de toda una vida se tambalearan, y se mordiera los labios para callar al igual que la abogada hacia.
Alvaro seguía en paradero desconocido… y la policia no se rendía. A eso se le había juntado la enfermedad coronaria de Francisco que le impedía volver a España desde México. Merche, la hermana de Alejandro, seguía allí con él, cuidándole… pero con pocas esperanzas de que saliera de aquella crisis. La acusación formal de Diego y la desaparición de Álvaro, habían acabado con su fortaleza. Sara y Benito también seguían allí, ayudándola a pasar el trance.
- Quiero ir al hospital…- dijo Laura de golpe tras una pausa y miró a Gonzalo- hoy dan de alta a mi hermana Ana..
- Voy contigo..- Susana se levantó- Diana me ha llamado para que vaya también al hospital. Hemos quedado allí
- Vale…- Laura se levantó y recogió los papeles que tenía sobre la mesa- podemos quedar la semana que viene si quereis. Antes no puedo… quiero estar con mi hermana
- No hay problema..- dijo Cris levantándose también- yo también tengo el resto de la semana movida…- miró a Jota que afirmaba con la cabeza. Ambos estaban muy metidos en levantar Bulevar, y ponerla al nivel que había tenido en la época de Francisco. No les estaba resultando fácil… ni a Gonzalo tampoco. Este se había levantado de la mesa y siguió a Laura, tras asegurar a Jota que no tardaría mas de dos horas en volver a la oficina
Susana miró a Alejandro que la miraba apoyado en la mesa. Los demás habían comenzado a salir de la habitación tras las consecuentes despedidas, dejándolos solos. Ella se acercó a él
- ¿Vienes conmigo al hospital?- le preguntó
- Lo siento peque…- contestó Alejandro mirándola con pesar- pero tengo algo que hacer…
Ella arrugó el ceño.- ¿Algo de esos algos que no me puedes contar…?
- Su… mi vida… por favor…- empezó él
- Si, si.. que no empiece..- Susana suspiró, cansada. Se separó de él
Alejandro la echó de menos de inmediato.- Peque…
- No te preocupes…- ella intentó sonreir, pero no lo consiguió- ¿llegarás para cenar?
- Claro..- él se acercó a ella y la abrazó con fuerza- te amo mas que a nada, peque… recuérdalo siempre..¿vale?
Susana se dejó abrazar y asintió con la cabeza, refugiada en sus brazos
- Te preparo la cena…- dijo ella con la voz ahogada contra el pecho masculino- pero no te quejes si te pongo laxante…
Alejandro comenzó a reir y separándola un poco, la besó con dulzura
- Pasaré por la farmacia antes de subir… por si las moscas…
- Eso, eso… hombre prevenido..
Él volvió a reir.- Despues de dos meses a tu lado, he aprendido que eres capaz de cualquier cosa, peque…y me das un miedo…
- Haces bien en tenerme miedo…- ella arrugó la nariz- y ahora me voy… que me esperan- dijo separándose de él y buscando su abrigo y su bolso
- Hasta luego…- le dijo él antes de que ella cruzara la puerta. Susana se giró
- Hasta luego…
Ella había sonreído al despedirse, pero Alejandro se dio cuenta, con pesar, de que esa sonrisa no le llegaba a los ojos.
Bea dio vueltas a la cuchara una y otra vez, mientras creaba dibujos con ella en la oscura superficie de la sopa. No tenía hambre, como era ya habitual en ella, y el aspecto de aquella comida, para colmo, no le convencía en absoluto. Pero no había desayunado nada y sabía que no podía pasarse el día sin comer. El Anguila la regañaría seguro si se enteraba de que no había comido… y con toda la razón del mundo.
Anguila se había convertido en su amigo en aquellos dos meses que llevaban en la casa. La protegía y le daba una libertad que jamás hubiera creído. La dejaba vagar por la casa y pasear por el jardín todo lo que quisiera… y ella aprovechaba cualquier oportunidad para distraerse y no pensar en su situación. Porque las cosas, a pesar del tiempo, seguían siendo complicadas. Álvaro ya no la evitaba de la forma irracional que hacía al principio…pero tampoco buscaba la cercanía que ella ansiaba… que ella soñaba con tener. Se había resignado a sentirlo cada día mas y mas lejos… sin posibilidad alguna de que llegara a perdonarla
- Si quieres, te pueden preparar otra cosa…- la voz de Álvaro le llegó como en una neblina. Ella salió de sus pensamientos casi de golpe, sobresaltándola
- ¿Perdona?- preguntó ella, mirándolo, bebiendo de aquellos ojos oscuros
- Que vas a marear la sopa…- le contestó él señalando el plato
Él volvía a llevar el pelo oscuro, mas largo de lo normal, y barba espesa cubriéndole la cara. Había cogido algo de peso desde la huída de la cárcel, y había dejado los chandals a un lado, y ahora se decantaba por tejanos y camisas, que le quedaban a la perfección. Bea pensaba que a pesar de todo, a Álvaro le costaba dejar sus raíces atrás…. y la ayuda de Gonzalo y su primo, tan igual a él, le ayudaban mucho.
Se había acostumbrado a verlos por la casa. Gonzalo, incluso, había hablado con ella en un par de ocasiones… sobretodo para averiguar si ella tenía pensamientos de denunciar a Álvaro. No lo pensaba hacer… pero Bea pensaba que las neuronas de Gonzalo seguían sin funcionar debidamente… ya que tampoco se lo hubiera dicho, si quería denunciarlo, precisamente a él…
Alejandro era harina de otro costal. La trataba con amabilidad y curiosidad. Pero jamás le preguntaba nada….jamás. Y Bea se lo agradecía interiormente… porque prefería mantenerse en el segundo plano, dónde todo el mundo parecía haberla relegado
- ¿No tienes hambre?- le preguntó Álvaro de nuevo, volviéndola a sacar de sus pensamientos
- No mucha…- ella suspiró y dejó la cuchara a un lado
- No has comido nada en todo el día…- le dijo él tras una pausa
Bea lo miró asombrada…¿cómo lo sabía? Ella había intentado que nadie supiera que no había probado bocado aquella mañana. No podía comer nada sin que le provocara naúseas
- He comido esta mañana…- mintió ella desviando la vista
No, no era cierto. Y él lo sabia. Lo sabía porque no podía evitar cuidarla, preocuparse, amarla… aunque fuese en la distancia. Hacía ya varias semanas que había dejado de engañarse a si mismo y había asimilado que la amaba mas allá de toda razón.. y que el odio que sentía por ella no era mas que fachada para castigarlos a ambos. Castigarla a ella por traicionarle.. por no amarle.. por estar con Nacho cuando el mismo Álvaro hubiera dado la vida por ella. Y castigarse a si mismo por haber confiado en ella… y por morirse de ganas de volver a confiar de nuevo… de volver a sentirla de nuevo.. de amarla de nuevo
- A mi tampoco me ha gustado..- dijo él acercándose un poco mas a ella, sin poder evitarlo- ¿ me acompañas a preparar algo a la cocina con mas consistencia?
Ella le miró y sonrió débilmente ante la invitación de él. Sus pasos acercándose eran lentos.. pero se repetían día a día… con miedo, con precaución… pero seguros. Bea no se atrevía a ilusionarse, no se atrevía a pedir mas, a esperar mas. Pero el corazón la traicionaba, saltándole en el pecho cada vez que Álvaro se acercaba a ella.
- Álvaro, cariño.. te he preparado algo de carne…¿vienes conmigo o te lo traigo aquí?
Alvaro se tensó. Dríade se acercó a él por detrás y con una sonrisa, buscó su boca y le besó. Bea creyó escuchar su propio grito de dolor que su corazón emitió en el mas absoluto de los silencios.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Capitulo 63

Jota apretó la mano de Cris mientras avanzaban por el comedor del lujoso restaurante, hacia la mesa que ocupaban Laura y Gonzalo. Estos hablaban en susurros, con las cabezas muy juntas, y ella reía por algo
- Buenas noches..- carraspeó Jota al llegar a la altura de la pareja- sentimos llegar tarde
Gonzalo se levantó.- No Jota, no te preocupes.. acabamos de llegar también
Los dos hombres se saludaron con un apretón de manos, mientras Laura le daba un beso en la mejilla a Cris. Las dos parejas se sentaron
- ¿Y Susana?- preguntó Cris
- La he llamado al móvil, pero no me lo coge…- contestó Laura- mi hermana me ha dicho que estaba algo indispuesta y se había ido a casa
- Estará con Alejandro…- comentó Gonzalo con una gran sonrisa
- ¿Cómo les va?- preguntó Jota cogiendo la carta
- Pues como dos tortolitos..- contestó su novia imitándole al coger también la carta- y me alegro mucho por Su. Ya necesitaba tener a alguien en su vida
Nadie dijo que una relación entre la jueza del caso de Álvaro y el primo de éste, era demasiado complicado como para que saliera bien… pero todos lo pensaron. Se habían reunido aquella noche para intentar sacar en claro que se podía hacer para defender la indefendible situación de Álvaro. Cada uno esperaba que el otro dijera la primera palabra al respecto… pero nadie parecía tener una idea clara. Y nadie quería ser el primero en decir en voz alta que no se podía hacer demasiado por ayudarle.
- Por favor…- suplicó Gonzalo tras dejar la carta a un lado, sin haberla leído
Laura suspiró y le cogió una mano
- La cosa está difícil..- dijo en un susurro triste- nuestra única esperanza era el cambio en la declaración de Beatriz… Pero después de que él la secuestrara, esa esperanza se fue por el desagüe…
- ¿Creeis que Beatriz presentará cargos?- preguntó Jota
- Si no los presenta, es que los milagros existen…- intervino Cris- y yo hace tiempo que me volví escéptica…
- Bea quiso mucho a Álvaro… mucho- dijo Gonzalo, intentando creerse sus propias palabras como si fueran una tabla de salvación en mitad de un mar embravecido
- No creo que lo quiera mucho después de todo lo que está pasando…- comentó Laura
- Pues sin esa declaración estamos perdidos…- dijo Cris cogiendo la servilleta y doblándola de forma automática- sólo nos falta rezar para que no lo encuentren nunca….
- Pero es que debe de haber alguna manera de convencerla…- soltó Gonzalo tras un incómodo silencio, en el que el camarero se había acercado para preguntarles si ya sabían que tomar.
Tras marcharse el chico con la nota de las bebidas, Gonzalo notó las miradas de sus compañeros de mesa posadas en él
- ¿Y cómo vamos a convencerla si la tiene Álvaro secuestrada?- soltó Cris con una ceja alzada
Gonzalo sintió un escalofrío por la columna vertebral y notó la mirada de Laura posada en él. Sabia que ella sospechaba de sus marchas repentinas, de sus llamadas clandestinas de móvil y de sus silencios ante las preguntas retóricas de dónde podía estar Álvaro Aguilar. Pero también sabía que jamás le preguntaría nada.. que le importaba demasiado, igual que a él, la frágil relación que estaban comenzando.
- Es una forma de hablar…- intervino Jota- si Álvaro la soltara, se podría hablar con ella para convencerla de que no presente cargos..
Cris soltó un bufido.- Creo que es más fácil que lluevan chuzos de punta…
No, no era tan difícil.. pensó Gonzalo. Sabía lo que estaba pasando Beatriz encerrada en aquella habitación… sin comer, sin beber prácticamente… sin decir una sola palabra. Él mismo la había visto recorrer aquel estrecho pasillo hacia el baño como si fuera un alma en pena. Siempre acompañada de alguien, siempre en silencio, y siempre mirando hacia el infinito. Y no estaba allí por obligación..lo sabía.. el Anguila se lo había dicho. Y tras ver aquella infinita tristeza en aquellos ojos verdes, enormes, le había creído. Sabía, sentía, por vez primera en mucho tiempo, que ella amaba a su amigo.. y que no haría nada en su contra. Nada en absoluto. Por mucho que el pasado y las circunstancias dijeran lo contrario.
- Bueno, comamos… tenemos una larga noche por delante..- dijo cogiendo la carta de nuevo
- Me pregunto dónde nos llevará todo esto…- dijo Cris, como de pasada
En ese momento apareció Saymi con Miguel. Los cuatro se levantaron al verla
- Lo siento chicos.. – dijo Saymi con una sonrisa culpable- el tráfico es horrible
Jota, Laura y Cris saludaron a los recién llegados, mientras Gonzalo pedía al camarero dos nuevas sillas
- Yo le dije que viniera…- se excusó Gonzalo al volverse y notar las miradas extrañadas de los demás- creo que hay mas malas noticias…
- ¿Mas malas noticias?- siseó Cris con desgana- no, por dios, déjanos un respiro…
- Lo siento..- dijo Saymi sacando un dossier de un maletín- es Nacho..
- ¿Nacho? ¿Nacho Goñi?- preguntó Laura
- Asi es…- Saymi afirmó con la cabeza. Su expresión era grave- ha presentado una acusación formal contra Álvaro por el secuestro de Beatriz…
- Dios…- susurró Laura
- Y no se queda ahí…- prosiguió Saymi
- ¿Qué pasa?- ahora fue el turno de Jota de preguntar
- Ha descubierto, no se como, tu implicación con Francisco Aguilar a la hora de presentar la opa que hizo que le quitaras Bulevar. Ha puesto una demanda contra mi padrino por asesinato… pidiendo que lo metan preso… y le devuelvan la empresa…
- ¿Pero asesinato de quien? ¿ Y a quien representa Nacho?- Jota estaba pálido
- A Diego Jota.. Nacho representa a Diego. Y lo acusan de asesinar a Julio de la Vega…
Sus pasos eran lentos, inseguros y cansados. Muy cansados. Tantas noches sin dormir comenzaba a hacer mella en ella, pero no parecía, o no quería darse cuenta. Parecía que nada a su alrededor conseguía hacer vibrar un sentimiento, hacer que su mirada se volviera mas viva, que pareciera que un leve destello de esperanza buscara hueco en la oscuridad. Porque parecía estar muerta en vida… sin importarle nada… nada que no fuera su propio agujero en el que se había metido hasta tapar toda emoción. Anguila la entendía… aunque el alma se le fuera tras ella a pesar de su rudeza, de su intento por tratarla sin cariño. No quería encariñarse cuando no estaba seguro que harían con ella… o que decidiría Álvaro hacer con ella al final.
Observó como uno de los hombres la acompañaba al baño y suspiró. Cada día entendía menos a Álvaro… aunque hubiera aprendido a ponerse en la piel del amigo, en todo el tiempo que había vivido el sufrimiento de éste por la traición de aquella mujer. Se preguntó como una personita como la marquesita, tan pequeña, tan frágil, pudiera despertar semejantes sentimientos en una persona. Porque fuera lo que fuera lo que sentía Álvaro por Beatriz, era mas fuerte que cualquier emoción que él mismo viera con anterioridad.
Notó un movimiento a su espalda y vio a Álvaro de pie en la puerta de su habitación. Llevaba puesto un chándal y una barba espesa adornaba su cara. En parte por dejadez y en parte por el proceso de crearle un nuevo look. La misma chica que había venido con Gonzalo y que no se había querido marchar, le había hecho no se que en el pelo, y ahora tenía reflejos rubios. Ella los había llamado mechas.
- ¿Ande vas, marquesito?- le preguntó, sabiendo que si salía de la habitación en aquel momento, se encontraría con Bea
Alvaro se estiró en un gesto de cansancio.- Estoy harto de estar encerrado Anguila. Voy a la planta de abajo a dar una vuelta…
- No puee salí, marquesito. Mira que como te vea alguien…
- Joder Anguila, que no voy a salir al exterior…- contestó Álvaro de malos modos- sólo quiero ver la parte de abajo, ver la tele….no se.. distraerme…
- Pues date de cabezazos contra la pared, ya verás que pronto te distraes…- contestó Anguila con el mismo mal tono de su amigo- coño ya con las distracciones…
- No eres mas burro porque tu madre se hubiera desgarrado en el parto…- le contestó Álvaro comenzando a andar hacia las escaleras. Anguila le siguió
- ¿Pero no te he dicho que no pueees bajar?- le dijo deteniéndolo
Alvaro le miró y se cruzó de brazos.- Vamos a ver Juan Ramón… ¿ a que viene tanto interés a que no baje? ¿No habeis limpiado o algo asi?
- No me llames Juan Ramón que te ahostio ehhhhhh?- dijo alzando la mano en actitud amenazadora
Su amigo chasqueó la lengua con impaciencia.- Joder Anguila.. deja las tonterías para otro día.. hoy no estoy de humor…- y se giró de nuevo
- Me importa muy poco si estás de humor o…- Anguila fue a detenerlo de nuevo, pero las palabras se quedaron en el aire, junto a su movimiento para evitar que Álvaro continuara caminando. Jimmy había aparecido de nuevo, agarrando a una Beatriz pálida como la cera, de camino a la habitación. Ella caminaba con pesadez, de forma débil, pero al escuchar la voz de Álvaro, se detuvo en seco, mirándolo a través del velo de tristeza que cubría su mirada.
Alvaro la miró a su vez, devorándola con los ojos, devorando cada centímetro de ese rostro, de ese cuerpo, de esa piel que añoraba tanto que hacia llorar su alma. Hacia una semana que no la veía… justo desde la noche en la que la había tenido entre sus brazos, en la que la había besado, acariciado, y amado hasta sentirse vivo… hasta sentir que cualquier cosa merecía la pena. Porque amarla merecía la pena…aunque ya no tuviera las fuerzas, ni el coraje para arriesgarse a hacerlo.
Vio las lágrimas de ella caer por sus pálidas mejillas y maldijo por lo bajo. Jamás había soportado verla llorar.. y menos cuando su palidez y su tristeza se dejaba ver en cada poro de su piel. Tuvo que clavarse las uñas en las palmas para evitar correr hacia ella y devolverle el color a las mejillas con apasionados besos.. con delicadas caricias. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no mandarlo todo al diablo y dejarse llevar por toda la vorágine de sentimientos que sentía dentro de si
Bea sintió que su alma se rompía en mil pedazos al verlo allí, frente a ella, tan frío, tan indiferente. Daba igual si ella se moría por él… porque a Álvaro le daba lo mismo. Quiso tener la fuerza de voluntad para pedirle que la dejara marchar, pero no pudo… y eso hizo que las lágrimas acabaran por traicionarla. Se sentía débil, exhausta, cansada de luchar, de llorar, de seguir perdiendo un rayo de esperanza con cada rayo de sol…y viendo como su vida se tornaba oscuridad sin hacer nada por remediarlo. Pero ya no le quedaban fuerzas para cambiar nada… porque la persona que le daba la vida ya solo era capaz de mirarla con frialdad.
- Te has puesto mechas rubias…- dijo ella en un susurro, intentando que su desesperanza y su dolor no se transmitiera mucho mas alla de lo que ya lo hacia.
Alvaro se tocó el cabello súbitamente incómodo. No pudo evitarse preguntar si a ella le gustaba su nuevo look… pero en seguida deshechó la idea… porque le daba igual. Le tenia que dar igual.
- Es por la policia…- fue a darle mas explicaciones, pero también se detuvo al sentir un codazo del Anguila justo en las costillas.
- Claro…- ella intentó sonreir, pero le falló el intento.. y también las piernas. Intentó enfocar a Álvaro, pero no pudo. Se llevó una mano a la frente
- ¿Estás bien, marquesita?- preguntó el Anguila al percatarse del movimiento de la mano de ella
- No.. yo…
- ¿Bea?- Álvaro la llamó, en un impulso, mientras ella buscaba desesperadamente un apoyo donde sujetarse. Avanzó hacia ella, con la preocupación reflejada en sus ojos oscuros- ¿Bea?¿Beaaa?
Llegó justo a tiempo de sujetarla, cuando Bea cerró los ojos y cayó en la oscuridad.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Capitulo 62

Diego levantó la vista del periódico y sonrió a Marie que salía de la habitación. Había pasado mala noche, lo sabía, y por eso se había pasado la tarde descansando un poco. La noticia de la marcha de su hermana a saber donde, la había dejado muy nerviosa.
- ¿Ya te sientes mas tranquila?- le preguntó mientras doblaba el diario y se levantaba.
- Si.. un poco. Gracias..- ella le sonrió- ¿ no has ido a trabajar?
- No… he estado hablando con mis abogados por teléfono.. poco mas
- ¿Vas a recuperar Bulevar?
- No…
Ella se acercó a él, sentándose en el sofá y le abrazó
- Creo que es lo mejor..
Diego la miró.- No te confundas Marie.. no voy a recuperar Bulevar.. voy a ayudar a Nacho a destruirla…
Marie se separó de él, mirándolo, confundida
- Diego.. por favor… esta guerra no tiene razón de ser..
- ¿Qué no? Me las van a pagar todas…el mensajero, mi papaíto.. y ese desgraciado de Alvarito… que cree que está a salvo porque ha huído…
- Ya es una desgracia tener que esconderse el resto de sus días….
Diego la miró con rabia
- ¿Quieres dejar de defenderlo? ¡Es un maldito imbécil y tu hermana otra por haberse ido con él!
- ¡Diego, por favor!- exclamó ella, también furiosa- ¡no sabemos si Lucía está con él! ¿Te crees que mi hermana es tan tonta?
- ¿Eso es una pregunta con trampa?- le preguntó él alzando una ceja
Ella se levantó, ya totalmente furiosa
- Vete al infierno, Diego…
Diego fue a contestarle, cuando sonó el timbre de la puerta. Marie se detuvo y le miró
- ¿Esperas a alguien a estas horas?
- No..¿Y tu?
- ¿Te preguntaría si yo lo esperase?- le espetó ella con tono seco
De la Vega no le contestó y fue a abrir la puerta. Le dolía enormemente discutir con ella, pero parecía que nunca se ponían de acuerdo. Ella no parecía entender su odio… y aunque en el fondo no quería que su guerra le salpicara, no podía evitar la rabia cuando veía que ella no compartía sus metas. Decidió despachar pronto la visita y arreglarlo con ella lo mas pronto posible. No soportaba la idea de saber que estaba enfadada con él…
Pero justamente, el motivo del enfado de Marie, estaba tras la puerta.
- Vaya.. la hija pródiga ha vuelto a casa..
- ¿Puedo ver a mi hermana?- preguntó Dríade sin hacer caso del tono irónico de Diego
- ¿Crees que son horas?- le dijo él, serio- ¿Qué pasa?¿Que ya te has cansado de lamerle las heridas a Alvarito?
- ¿Y tu has dado clases de decir las máximas tonterías en un minuto?- dijo ella, violenta
- Uyyyyyyyyyyyyyyy… como nos ponemos de nerviositas.. no? Asi que es verdad que estás con Álvaro…
- ¿Me dejas pasar?- preguntó ella a su vez
Diego fue a negarse, pero la voz de Marie le detuvo
- ¿Quién es, Diego?-preguntó desde dentro
- ¡Soy yo, Marie, Dri!
Marie salió a la puerta, a la carrera. Apartó a Diego de su camino y abrazó a su hermana con fuerza
- Dios mio Dri… estaba tan preocupada..¿dónde estabas? ¿Por qué no me llamaste?
- ¿Puedo hablar contigo…?- miró a Diego de reojo- a solas…
- Claro..- la cogió de la mano y la hizo entrar en la casa, ante el disgusto de Diego- vamos a mi habitación…
- Marie…- la llamó Diego entre enfadado y descolocado. Marie le miró
- Por favor..- le rogó
Diego no se atrevió a decirle nada y ella entró con su hermana en la habitación. Él no pudo controlarse y se colocó tras la puerta, para escuchar lo que decían
- ¿Estás bien, Dri?- le preguntaba Marie en ese momento
- Si.. he venido a despedirme.. a decirte que estaré fuera por un tiempo
- ¿Y eso porque?
- No te lo puedo explicar…
- Lucia… no se en que estás metida, pero…
- No te preocupes hermanita… por favor
- ¿Cómo no voy a preocuparme si sospecho que te vas detrás de Álvaro?- la miró con tristeza- Porque te vas detrás de Álvaro ¿verdad?
Dríade guardó silencio, sin atreverse a mentir
- Dios mio…- susurró Marie, ya convencida
- ¿Ves como está con él?- Diego entró como una tromba en la habitación y cogió de los hombros a Driade, zarandeándola- ¿dónde está ese mal nacido?¿Dónde?
- ¡Diego, suéltala, por favor!- le gritó Marie, cogiendo a Diego de uno de los brazos para que soltara a su hermana
- ¡No!- respondió él con fiereza- ¡sabe dónde está Álvaro y me lo va a decir!
Marie tiró de él con fuerza, casi al borde del llanto. Diego estaba fuera de si y estaba haciendo daño a su hermana. Le gritó y le golpeó en el brazo, para que la soltara, pero él no parecía verla. Forcejeó aún mas con él, hasta que Diego levantó un brazo y la empujó con rudeza, tirándola al suelo. Marie gritó al caer, llevándose una figura con ella, de una mesa cercana.
El sonido de la figura rompiéndose contra el suelo, hizo reaccionar a Diego, que aflojó la fuerza con la que sostenía a Driade.
- ¡Maldito bastardo!- gritó frenética Dri al ver a su hermana dolorida en el suelo. Corrió hacia ella- ¿Qué le has hecho? ¡Está embarazada!
Marie miró a Driade asustada, mientras que Diego trastabilló hacia atrás, por el golpe de la noticia.
- ¿Q…que…?
- Dios…- siseó Dri al darse cuenta de que su hermana aún no le había dicho nada
Marie se levantó lentamente del suelo y lo miró con fijeza. Dri quiso desaparecer en aquel preciso instante
- Te llamaré..- le susurró mientras se encaminaba hacia la puerta- pronto…
Su hermana no contestó, pero Dri supo que la había escuchado. La dejó a solas con Diego
- ¿Cuándo pensabas decírmelo?- preguntó él, aún impactado
- Estaba esperando el momento idóneo..no sabía como te lo ibas a tomar…
- ¿Qué como me lo iba a tomar? ¡Un hijo Marie! ¡Estamos hablando de un hijo!
Ella comenzó a llorar, silenciosamente.- Nunca me has dado esperanzas de que lo nuestro fuese a durar… soy yo la que lucha, la que ama, la que espera…
- ¿Qué es lo que crees? ¿Qué no te quiero?- preguntó Diego, dolido
- Yo…
- ¡ Respóndeme…!
Ella negó con la cabeza, diciéndole con ello, que si, que pensaba que él no la quería. Diego apretó los puños y cerró los ojos, sintiéndose derrotado, vencido. No había hecho demasiadas cosas bien en su vida.. pero la peor de todas, había sido aquella… no ser capaz de demostrarle a la mujer que amaba, todo lo que sentía por ella. Retrocedió hacia la puerta, sin poder soportar el dolor
- ¿Dónde vas..?- le preguntó ella entre lágrimas
- Necesito pensar.. estar solo…no se…
- Diego…
Él la miró con la mirada rota.- No he sido capaz de demostrarte que te amo mas que a mi vida…¿cómo voy a ser capaz de hacerte feliz el resto de tu vida?
Y se marchó. Marie escuchó la puerta de la calle al cerrarse y se llevó un puño a la boca para no llamarlo. Si necesitaba tiempo, se lo otorgaría… aunque se muriera por no tenerlo a su lado.
Pheebs miró su reloj y suspiró ruidosamente mientras apoyaba la espalda en la silla. Hacia mas de una hora que ya se había arrepentido de ofrecerle a Susana firmar los dossieres, pero es que a aquellas alturas, ya odiaba su trabajo, el boli, a su amiga, y a todo documento escrito que se le pusiera delante. Cogió el boli para estamparlo contra la pared, y así, almenos, intentar desahogar su frustración por algún lado, cuando picaron a la puerta del despacho.
- ¿Quién es? Aviso que no estoy para tonterías.. eh?
- Vaya… hoy tenemos humor de perros..- le contestó Zarek entrando en el despacho
Pheebs se puso de pie como un resorte y sintió el corazón latirle en todas las arterias y venas de su cuerpo.
- Comisario…
- Inspector..- corrigió él, serio- ¿ cómo estás, Diana?
Ella carraspeó y volvió a sentarse.- Bien…¿Y usted?
- La última vez que nos vimos, me tuteabas…- observó él enarcando una ceja
Diana desvió la vista.- Si.. bueno…ya. Eso fue la última vez
La expresión de Zarek se endureció.- Ya veo….¿ su amiga Susana?
- Ella no está.
- Ya veo…¿cómo puedo localizarla? Es importante que hable con ella.
- No va a ser posible.. – ella se movió incómoda, ante el tono frío del policía- pero si es muy urgente, quizás yo podría darle el recado…
- No.. puedo esperar…. –la miró, intensamente, atravesándola con sus ojos claros- gracias… por todo
Y se giró para marcharse. Pheebs se levantó de nuevo con rapidez, y le llamó antes de que ni siquiera tuviera tiempo para arrepentirse
- Zarek…
- ¿Qué…?- él se detuvo y se giró, ya en la puerta
- Lo siento..
- ¿Por qué?
- Porque no funcionaría… es demasiado complicado…
- ¿Y has tardado una semana en decirme eso?
Ella bajó la vista, sin saber que decir por primera vez en años
- No me gusta que decidan por mi, Diana. Para mí fue muy especial.. pero ya veo que para ti no lo fue. Es igual… somos adultos, y no pienso hacer un mundo de esto..
- Tú no puedes saber lo que significó para mi…- soltó ella a la defensiva. Como siempre que algo le dolía
- Se lo que me demuestran. Soy policia… cojo las pistas al vuelo. Y una semana de silencio, es una prueba mas que definitiva
- No sabía como decirte…
- ¿Qué fue un polvo y punto? Tranquila, ya me lo has dicho..
- No.. no es eso..
Zarek apretó con fuerza el pomo de la puerta y salió de la habitación. Pero antes de cerrar la puerta, se giró una vez mas hacia ella
- Te haré llegar tu ropa interior. Buenas tardes
Pheebs quiso llamarle, pero la referencia a la ropa interior que se dejó, hizo que se lo replanteara debido a la vergüenza que sentía. Aquel policía le gustaba demasiado…pero Susana tenía razón. Aquella relación era demasiado complicada.
Pero saber eso no hizo que no sintiera como su estómago se contraía y tuviera ganas de llorar por sentirse increíblemente frágil y estúpida.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Capítulo 61

Susana clavó las uñas en la madera de debajo de la mesa y lo miró intentando no demostrar ningún tipo de sentimiento
- ¿Qué haces aquí, Goñi?
- Vaya… que formal, koalita…- dijo él acercándose y haciendo que ella tuviera que hacer un esfuerzo sobrehumano para no retroceder- ¿con quien hablabas?¿con tu novio?
- Eso a ti no te importa lo más mínimo- contestó ella sin alzar el tono de voz
- Ah claro….- Nacho entró de lleno en el despacho y empezó a mirarlo todo con curiosidad- supongo que las cosas cambian..¿no koalita?
- Deja de llamarme así- siseó Susana entre dientes
- ¿Cómo? ¿Koalita?- él se inclinó hacia ella, desde el otro lado de la mesa y le sonrió- es que ya sabes que me encantó como te enganchaste a mi aquella maravillosa noche…
- Serás hijo de puta….- esta vez no pudo evitarlo y retrocedió- ¡ aquella noche me forzaste!
Nacho se incorporó, mientras chasqueaba la lengua.- No, no koalita, sabes que no me gusta esa expresión. Simplemente no nos pusimos de acuerdo…
- Déjame en paz o…..
- ¿O que?- le interrumpió él- ah si… que ahora eres jueza… y puedes hacer muchas cosas..¿no es así Susi?
Susana se mordió los labios de pura impotencia. Sabia que no podía contra él.. se lo había demostrado muchas veces. Cada vez que hacía algo en su contra, él se lo devolvía multiplicado por tres. Y estaba cansada de tener miedo… estaba cansada de no poder dejar de mirar por encima del hombro
- ¿Qué es lo que quieres?- preguntó ella con las lágrimas a punto de traicionarla
- Aja… ahora empezamos a hablar el mismo idioma…- Nacho sonrió- verás… se que llevas el caso del malnacido de Aguilar… y quiero que me des el dossier…
- Tú estás loco….- contestó ella mirándolo
- ¿Loco? No preciosa…mi detective lo necesita..¿te he dicho que he contratado a un detective para que lo encuentre? Pues si.. a él y a mi Bea…
- No puedes actuar por tu cuenta… La policia…
Nacho la alcanzó tan rápido, que Susana gritó de sorpresa y no pudo zafarse. El miedo le recorrió las venas como si de lava ardiendo se tratara
- Yo actúo dónde y cuando me da la gana… ¿lo entiendes?- le habló con dureza, apretándole el brazo hasta hacerla gemir de dolor- Ahora dame ese maldito dossier
- Suéltame…- dijo ella intentando controlarse
- ¿De verdad?- Nacho le apretó mas y la acercó a él hasta que su otra mano le recorrió la espalda con posesividad. Ella sintió un escalofrío de terror- ¿de verdad quieres que te suelte? Sigues siendo la chica mas sexy que he conocido en mi vida……
- Por supuesto que quiere que la sueltes, maldito hijo de perra…- dijo una voz desde la puerta y Susana soltó un sollozo de alivio al ver a su amiga allí . Pheebs miraba a Nacho con odio, y en su mano cargaba un arma de fuego. Susana no podía imaginar de dónde la había sacado, pero le daba igual.
- Hombre… la amiguita al rescate…- dijo cínicamente Nacho, pero soltando un tanto a la jueza
- Suéltala Goñi.. – repitió Pheebs- y ni pienses que no soy capaz de usarla. Mi hermana está en coma por tu culpa, me caes como una patada en el pulmón izquierdo, y ahora estás acosando a mi mejor amiga. Reza para que no te cosa a balas, maldito cabrón.. porque te juro que ganas no me faltan de coserte los huevos a tiros- dijo esto último quitándole el seguro a la pistola.
Nacho soltó a Susana de inmediato al oír el chasquido
- Si.. me voy..- miró a Susana mientras se dirigía a la puerta que Pheebs le dejaba libre, pero sin dejar de apuntarle- ya nos veremos…
- Ni se te ocurra volver a acercarte a ella…- Pheebs avanzó un paso hacia él- ¡Fuera de aquí! ¡Vamos!
El abogado la miró con odio y acabó por salir del despacho. Susana, al ver que se había ido, se derrumbó. Pheebs tiró el arma al suelo y corrió hacia ella
- Va, va, cosi.. ya está, ya pasó…- le dijo mientras la abrazaba con fuerza
- ¡Dios, Diana! ¡Esto no va a acabar nunca!- exclamó Susana entre sollozos- ¡ nunca!
- Por supuesto que si, Su… ese malnacido acabará pagando por todo lo que ha hecho…ya verás como si…
- ¿Cuándo? ¿Cuándo haya acabado de fastidiarme la vida?- preguntó su amiga mirándola- no puedo mas, Di.. no puedo…
- Shhh…- Pheebs la abrazó con mas fuerza- ¿Por qué no llamas a tu príncipe azul y os vais a tu casa a dejar que te mime?
- Porque no quiero que me vea asi…- contestó Susana con rapidez
- Es que no te va a ver así… te va a ver con una sonrisa increíble y con muchas ganas de estar con él- Susana la miró- anda, vamos.. llámalo y vete a casa…
- Pero es que tengo que…-señaló los dossieres aún sin firmar
- Ya los firmo yo…¿o te crees que no sé falsificar tu firma?
Susana supo que tenía que regañarla por lo que acababa de decir, pero no tenía fuerzas. Sonrió forzadamente y levantándose buscó su móvil, mas que dispuesta a llamar a Alejandro y refugiarse en su cálido abrazo.
- Oye….¿y la pistola?- preguntó antes de marcar
- ¿La pistola?- Pheebs la miró, y sonrió- es la pistola de fogueo de Ana. La dejó aquí la última vez que vinimos a torturar al becario…
Esta vez Susana no pudo evitar sonreir.
Alvaro sintió abrirse la puerta de la habitación y giró la cabeza levemente para ver quien era. Al ver a su amigo apagó el cigarro en el quicio de la ventana y se giró hacia él
- No deberías darte al vicio, marquesito… no se porque demonios has empezao ahora, si tu nunca has fumao…
- Siempre hay una primera vez…- Álvaro se alzó de hombros y tocándose el costado, que aún llevaba vendado, se dirigió a la cama y se sentó- ¿alguna novedad?
- La pasma sigue dando palos de ciego…amos, que como sigan así te van a buscar en mora mora
- Bora Bora…
- Como se llame joder… tú y tu manía de corregirme!
Alvaro sonrió. Pero la sonrisa no era sincera.. como ninguna que hubiera dibujado sus labios desde que había salido de la crisis
- ¿Qué vas a hacer con ella?- preguntó el Anguila de golpe
Su amigo lo miró- ¿Con quien?
- Podría fingir que me interesa que vas a hacer con el bomboncito ese que ha venido con el rizos, tio.. pero se que a ti te importa tanto como a mi…- Álvaro desvió la vista- me refiero a Bea
- Bea es una prisionera. No podemos deshacernos de ella. Sabes que irá a la policía
- Yo no se una soberana mierda…
- Anguila, no empieces..- le cortó Álvaro de mala manera
- Joder Álvaro.. eres la leche. Tienes a esa chica encerrada, muerta de pena, afirmando que no te acuerdas de habértela beneficiao, cuando en realidad te acuerdas de toito.. y no quieres reconocerlo….Si no quieres saber de ella..¿porque demonios no dejas que se vaya y todos tan contentos?
- Debes de haberte vuelto loco…
- ¿Loco? ¿Porque te digo a la cara que eres una rata?¿O porque no estoy de acuerdo en como haces las cosas?
- No te metas en esto…
- Ya estoy metio tio.. hasta las cejas. Toa la pasma sabe que te ayudé en la fuga y que estoy fugao contigo..¿o te recuerdo que la semana pasada no fui al juzgao por la condicional ni fui un solo día al curro?
Alvaro guardó silencio. Tenía razón. Su amigo lo había dado todo por él. No tenía derecho a recriminarle nada. Pero Bea no. Ese era un tema demasiado delicado.
- Sabes que no puedo dejarla ir…
- ¿Por qué? ¿Por tus sentimientos que ni tu sabes si son buenos o malos? ¿Por qué se chive? Sabes que no lo hará. Yo mismo la dejé ir y no quiso marcharse…
No. Maldita fuese ella que lo alteraba con su sola presencia... No quería dejarla marchar porque el solo hecho de saber que no la podría tener al otro lado del pasillo, lo mataba de dolor. Porque por mucho que él dijera que no recordaba nada, aún sentía cada beso, cada caricia, cada aliento de vida. Porque aquella noche en sus brazos se había sentido vivo por vez primera en muchos meses…y por fin su corazón había dejado de gritar de agonia. Pero la misma certeza, de que no podía confiar en ella, de que no podía perdonarla, casi acaba con él. Porque sentía pánico de entregarle todo de nuevo y perder ya mucho mas que su libertad. Si ella volvía a engañarle, incluso el trozo de alma que ella le había arrebatado, se rompería en mil pedazos. Porque una vez que la había sentido de nuevo entre sus brazos, no había tenido un momento de paz.. llorándola en silencio cada segundo que no sentía sus dedos rozar su piel. Porque lo que había sentido antes por ella, se podía llamar amor… ahora no había palabras para describirlo.
- No es tan fácil Anguila…- dijo avanzando de nuevo hacia la ventana
- Lo que te pasa es que estás acojonao… porque la quieres hasta las trancas y no sabes ya ni que hacer…
Alvaro miró a su amigo, mientras una lágrima solitaria de rabia y tristeza le recorría la mejilla
- Ojalá sólo la quisiera…ojalá el amor y el odio que siento por ella no me estuvieran destrozando por dentro- se golpeó el pecho- ¿Crees que me gusta sentir lo que siento? ¿ Crees que quiero amarla tanto que ya no sepa dónde está el límite? Ella me engañó.. jugó conmigo, consiguió que me condenaran a 15 años.. y ahora voy a ser un prófugo de por vida…¿crees que le debo algo? ¿Qué tengo que estarle agradecido por algo?
- ¿Y por eso te acuestas con ella y luego la engañas?¿Para devolverle algo de todo eso?
Álvaro lo miró con intensidad.
- No.. la hice mia porque estaba harto de vivir a medias.. de no sentir mas que vacio en mis manos. La amé porque si hubiera muerto en aquel momento, sólo hubiera rogado por estar en sus brazos….
Anguila se cruzó de brazos, mirando pesaroso a su amigo
- Ese odio te matará, Álvaro…porque está comprobao, que ni lo que sientes ahí dentro, es capaz de vencerlo, tio…
- Lo se… por supuesto que lo se…- dijo con la voz rota
- Pues déjala marchar e intenta aprender a vivir sin ella… Es lo mejor… Para todos.
Supo que tenía razón, pero no le contestó. Pero no podía dejarla marchar… simplemente no podía.
- No me atosigues Anguila..
- Tu mismo…- y salió de la habitación, dejándolo solo…solo y atormentado.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Capítulo 60

Bea levantó la vista cuando abrieron la puerta y suspiró vencida al ver que le traían la comida. Hacia ya una semana desde que la habían separado del lado de Álvaro y por mucho que aquella chica había intentando que comiera, Bea no había conseguido probar bocado. Miró la bandeja con expresión triste, mientras la chica se la colocaba delante
- Vas a enfermar si sigues sin comer..- le dijo Dríade mirándola con preocupación
Bea no contestó. Simplemente se limitó a alzarse de hombros
- Alvaro cada día está mejor…- le informó la hermana de Marie
Bea le miró, con sus grandes ojos verdes, húmedos por las lágrimas no derramadas
- Me alegro de que….- susurró casi sin voz, pero se detuvo- me alegro mucho…
Dríade la miró aún mas preocupada. Aquella chica se estaba consumiendo en aquella habitación, y nadie parecía darse cuenta. Desde que ella había llegado a la casa, llevada por la desesperación de saber que Álvaro se moría y que parecía que nada se podía hacer, Bea había estado en aquella habitación.. y había pasado de estar desesperada por salir de ella, a sentir una indiferencia por todo, que le ponía los pelos de punta. Gonzalo y ella habían llegado horas después de la fatídica llamada del Anguila, dispuestos a no separarse de Álvaro. Y ella mas que nadie….aun a pesar de las protestas de Saymi y el propio Gonzalo. Ahora estaba directamente implicada…pero no le importaba. Quería estar a su lado… a pesar del mundo, de sus amigos y de ella misma. Y sobretodo a pesar de Bea y de la tristeza que la consumía….la misma tristeza que parecía consumir a Álvaro
- ¿Quieres que…?- empezó
- No…- interrumpió Bea antes de que ni siquiera pudiera empezar. No quería saber que podía hacer por ella aquella chica.
En ese momento entró el Anguila
- ¿Comes o no, marquesita?
Bea le miró y perdió la batalla contra las lágrimas. Anguila la miró, serio
- Dri.. déjanos solos
Dríade no protestó y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de si. Anguila se sentó al lado de Bea y le pasó un brazo por los hombros
- Marquesita.. comienzas a preocuparme…
Ella no le miró.- No tienes que preocuparte… total.. ya nada merece la pena
- Juer marquesita.. no hables así. Sabes que Álvaro no sabe ni lo que quiere… que acaba de salir del túnel ese de la luz antes de la muerte…que es normal que no recuerde nada….
- ¿Crees que no lo se?- dijo ella con la voz rota- se por todo lo que ha pasado…se que casi le perdemos…. pero al final yo si le perdí, a pesar de todo…
Anguila guardó silencio sin saber que contestar. Álvaro había salido del trance, pero aseguraba no recordar nada de lo que había pasado aquella noche que había pasado en los brazos de Bea. Y su odio hacia ella, en vez de menguar, parecía haber crecido hasta convertirse en un sentimiento irracional. Y eso había acabado de destruir a Bea…. hasta convertirla en una simple sombra de lo que había sido una semana atrás.
- No se que decirte marquesita…
- No me llames así… - pidió ella limpiándose las lágrimas- se rompió todo lo que pudiera haber entre Álvaro y yo…
- Ojalá yo…- empezó el Anguila
- No, no puedes hacer nada…- cortó ella- gracias por todo… yo….- dudó un instante y luego pareció decidirse por fin- ¿te puedo preguntar una cosa?
- Claro…
- ¿Qué representa Driade en la vida de Álvaro?
- ¿No lo sabes? Creí que la conocías de Bulevar
- Y asi es… pero nunca fuimos lo que se dice amigas…
- Yo no se muxo eh- dijo mesándose el pelo, incómodo
- Ella está enamorada de él..¿verdad?
Anguila ladeó la cabeza mientras la miraba
- Eso no importa marquesita… solo importa que ella le ayudó…¿crees que el marquesito tiene tiempo para romances?
Bea desvió la vista y no contestó
- Deberías comer un poco, Bea…- dijo Anguila levantándose- por favor…
Ella siguió sin contestar y Anguila salió de la habitación de forma resignada. Las lágrimas siguieron rodando por sus mejillas, pero ella ya no hizo nada por detenerlas. Se sentía muerta en vida y la desesperación, por mucho que ella intentara controlarla día tras día, le hacía pedazos el alma entre gritos silenciosos de agonía. No quería comer, ni beber nada, ni siquiera ver la luz del sol. Solo quería acurrucarse en la cama y no despertar. Ella se había entregado a Álvaro, le había entregado su cuerpo, su alma, su corazón de nuevo…Le había entregado todo pensando que todo volvería a estar bien…. Pero había sido una ilusa.. una ilusa llena de sueños rotos.. y no solo Álvaro no se acordaba de nada.. sino que ahora la odiaba mas que nunca… culpándola de haber estado al borde de la muerte. Sabía que habían llegado a un punto de no retorno.. y que ya jamás podrían volver a estar juntos.
Se tumbó en la cama y enterró la cara en la almohada, mientras rezaba en silencio porque le viniera el bendito sueño que la hiciera olvidar….
En aquella semana desde la llamada del Anguila, en Bulevar habían cambiado mucho las cosas. Jota, no dispuesto aún a desvelar el nombre de la persona que le había dado el capital para formar J&S, se había conformado en seguir las indicaciones de Merche desde la distancia y le había ofrecido la dirección general a Gonzalo. Este, en un primer momento había rehusado, llevado por la lealtad hacia Álvaro y su idea de permanecer al lado de su amigo hasta que estuviera recuperado. Pero una llamada de Francisco desde México le había hecho cambiar de opinión. Lo que habían hablado entre ellos, era algo que aún se mantenía entre ambos hombres. Gonzalo, no sin tener todos los reparos del mundo, había aceptado la dirección de Bulevar, no sin antes pedir que Jota se mantuviera a su lado… y por supuesto, que se deshiciera de Nacho lo mas pronto posible. Nacho había montado en cólera y se había aferrado a varios motivos por los cuales no podían echarle…. Entre ellos ser el representante legal de Bea en la empresa.. y debido a eso, el que manejaba las acciones de la ex secretaria. Jota había decidido dejarlo todo en manos de sus abogados, pero Gonzalo no soportaba tenerlo allí, y se dedicaba a vigilarlo a todas horas.
Nacho, mas preocupado por la desaparición de Beatriz, no hacía caso de los movimientos de Gonzalo en su contra. Una vez que consiguió quedarse en Bulevar, sus esfuerzos se volcaron en encontrar a Beatriz, y con ello, a Álvaro… y así conseguir que capturaran al mal nacido de su rival. No descansaría hasta dar con él y quitárselo de en medio de una vez por todas.
Pero no solo tenía que enfrentarse al hecho de no encontrar a Álvaro. Alejandro, el primo, había salido del hospital y se encontraba en Bulevar representando a la familia Aguilar. Saymi, que por fin se había quitado la careta, estaba a su lado, ayudándolo en cualquier cosa que necesitara. La empresa, poco a poco, volvía a las manos de los Aguilar.
Cris y Laura seguían buscando algún resquicio para validar la nulidad del juicio de Álvaro. Con la fuga y los posteriores delitos de agresión y secuestro, las cosas estaban peor de lo que jamás imaginaron….pero no perdían la esperanza. Susana las ayudaba en lo que podía, junto a Pheebs, que seguía compaginando la oficina con el hospital, puesto que Ana seguía en coma.
Nada parecía haber cambiado en las vidas de todos ellos. Pero en realidad, el giro había sido de mas de 180 grados. Los implicados en la fuga de Álvaro sabían que la policia estaba cada vez mas cerca. Zarek Vryzas cada vez se acercaba mas… y eso los tenía sumamente nerviosos. Sobretodo a Gonzalo y Alejandro.. que veían peligrar sus estrenadas y frágiles relaciones con Laura y Susana. Todo comenzaba a desmoronarse antes siquiera de empezar… y no sabían como recoger los pedazos.
Susana entró en su despacho y dejó los dosieres encima de la mesa con gesto cansado. Llevaba toda la mañana de juicio en juicio, y lo único que le apetecía era marcharse a casa, llamar a Ale y darse un buen baño caliente. Rodeó la mesa y se dejó caer en la silla mientras se decidía con que dossier empezar. Tenía que dejar todos aquellos dossieres cerrados y firmados, listos para ser archivados. Y no podía dejarlo para el día siguiente
Su móvil sonó en aquel momento y rebuscó en su bolso. Sonrió al ver el número en la pantalla
- Hola cariño
- Hola peque..- le contestó Alejandro al otro lado del teléfono- ¿ lista para una cena en un sitio espectacular y con la mejor compañía?
Susana sonrió.- ¿Con marisco recién cogido?
- Bueno.. recién cogido no se.. pero lo del marisco se puede mirar..
Ella rió.- Que mas quisiera… pero tengo un montón de dossieres esperándome con cara de pena porque quieren que los firme y los revise esta misma tarde. No se cuando acabaré..
- Peque, no me digas eso.. llevas días y días encerrada en ese despacho. Al final voy a pensarme que lo quieres mas que a mi..- dijo haciéndose el ofendido
- Ayyy… ¿no te lo he dicho? Mantengo una relación muy seria con la fotocopiadora… vamos, que estamos pensando tener fotocopiadoritas para dentro de un año o asi…
- ¿Ves? Si ya lo decía yo.. es que uno no puede darse la vuelta que te la pegan con la primera máquina de diseño que se cruza…. Voy a tener que hablar con mi amigo C3PO para ver que me aconseja…
Susana no pudo evitar reir.- Mira que eres tonto…
- Peque.. te doy dos horas y te secuestro…¿entendido? Dos horas
- Valeeeeee…- aceptó ella con una sonrisa feliz. Alejandro era lo mejor que le había pasado en la vida- en dos horas
- Te quiero peque..- dijo él, tierno
- Y yo a ti..- colgó el móvil y se lo quedó mirando con la misma ternura que había desprendido la voz de él. Si, sentía que ya le quería… mucho mas de lo que jamás se podía haber imaginado
- Que escena mas tierna…. tanto que dan ganas de vomitar…¿ya me has sustituido, koalita?
Susana miró hacia la puerta y sintió que un escalofrío le recorría la columna vertebral.
Nacho la miraba con una sonrisa peligrosa desde la puerta.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Capítulo 59

Bea abrió los ojos con lentitud. Tuvo que parpadear varias veces debido a la vista borrosa, y se acordó de que no llevaba puestas las gafas. Giró la cabeza para buscarlas, y las encontró en el suelo, casi escondidas bajo la cama. Se las puso y volvió a parpadear, mientras los recuerdos de la noche anterior le venían a la cabeza con una rapidez inusitada. Recordó a Álvaro, sus besos, sus apasionadas ternezas… y el corazón se le disparó en el pecho. Notó el contacto caliente de su cuerpo junto al suyo y una sonrisa de felicidad se dibujó en su cara sin poder remediarlo. Por fin un poco de luz al final del camino….¿un poco de luz? Aquello era un sol entero… con sus rayos, su calor, su color brillante…Bea se sintió eufórica y soltó una breve carcajada, inmersa en su alegría, tapándose la boca después, para que no fuera oída. Se sentía eufórica… pero también cohibida… no sabía como reaccionaría Álvaro con ella tras la noche que habían pasado.. sólo esperaba que aquello fuera el inicio de su felicidad conjunta.
Se incorporó un poco para mirarlo. El estaba a su lado, con los ojos cerrados, y parecía dormido. Bea le miró con una sonrisa, pero en cuanto su mirada se posó en él, supo que las cosas no iban bien.
Álvaro estaba impregnado en sudor, un sudor frío que le hacía moverse inquieto… y su herida sangraba profusamente.. alarmándola, sintiendo, que ese corazón loco que sentía en el pecho, dejara de latir
- ¿Álvaro…?- fue a tocarlo, pero no se atrevió. Se incorporó aún mas en la cama, mientras tapaba con la sábana su desnudez, y escuchó el gemido ahogado de dolor de Álvaro. Se atrevió a tocarlo, con miedo al principio, con mas decisión después al comprobar la temperatura que desprendía el cuerpo de Álvaro. Al tocarlo, se asustó
- Dios…¿Álvaro? Por dios, estás ardiendo en fiebre…y tu herida… - se mordió los labios, aterrada, intentando mantener el control. Pero le era prácticamente imposible. Él no reaccionaba a su voz y el pánico la invadía. Se apretó mas la sábana contra el cuerpo, y corrió hacia la puerta, abriéndola. Fuera, uno de los hombres de Anguila, dormitaba sentado en el suelo. Al escuchar abrirse la puerta, se levantó de un golpe
- ¿Dónde se cree que va, niña?- le preguntó con voz seca
Bea ya lloraba.- Llama a Anguila.. es Álvaro… Álvaro está mal… por favor… llámalo…
El hombre dudó por un instante y miró hacia el interior de la habitación. La volvió a mirar a ella y luego hacia el final del pasillo
- Ninguna tontería… eh? Quédate exactamente dónde estás o haré que te arrepientas…
Bea no tuvo tiempo de responder. Tampoco lo hubiera hecho. No se imaginaba estar en otro lugar que no fuese al lado de Álvaro… sabiendo que él se encontraba a salvo.
Pasaron unos minutos y apareció Anguila a la carrera. La miró durante un segundo, seguramente impactado por su falta de ropa, pero enseguida entró en la habitación de Álvaro. Bea lo siguió
- Jodeeer…- exclamó el Anguila al ver el estado de Álvaro- ¿Qué demonios ha pasado aquí?
Miró a Bea, que lloraba aún asustada, y la pregunta le pareció tan obvia, que se enfadó mas consigo mismo que con ella
- Joeeeer marquesita..¿cómo se os ocurre poneros cariñosos con el estado en el que se encuentra este merluzo??
- Yo…- Bea no sabia que contestar
- ¡Jimmy!- gritó el amigo de Álvaro- llama al médico cagando leches… ¡vuela!
- No hace falta..- dijo otro de los hombres que había subido desde el salón- acaba de llegar. Me ha dicho que quería saber como ha pasado la noche..
- Pues movidita…- dijo Anguila con una mueca- dile que suba… rápido!
El hombre se marchó y Anguila cogió a Bea de un brazo, alejándola de allí. La condujo hacia una habitación a la otra punta del pasillo
- Ahora te vas a quedar aquí bien calladita..¿vale marquesita?
- No me separes de él, Anguila.. necesito saber que está bien…
- Basta ya marquesita.. me vaa a meter en un lio con tus lloros y tus súplicas. Si Álvaro quiere verte, que te llame cuando se recupere. Hasta entonces… lo siento.. pero tiens que quearte aquí…
- ¡No!- gritó Bea al ver que él la empujaba dentro de la habitación y la cerraba con llave- ¡No, por favor, no me dejes aquí! ¡Quiero estar con él! ¡Por favor!
Comenzó a llorar, golpeando la puerta con los puños, hasta quedarse sin fuerzas. Resbaló hasta el suelo, sintiendo el tacto de la madera en las manos, y quedando de rodillas, mientras lloraba sin consuelo y pronunciaba una y otra vez el nombre de Álvaro.
Cris abrió lentamente la puerta del despacho y asomó la cabeza antes de entrar. Le vio sentado tras la mesa, cabizbajo y sumido en sus pensamientos. Entró con la misma lentitud con la que había abierto la puerta y se acercó a la mesa. Él ni siquiera levantó la cabeza
- Si me dieran un millón de euros por decir lo que estás pensando, creo que no podría aceptar el reto…
Jota levantó la cabeza y al verla, sonrió débilmente.
- Hola cielo
- Vamos… acabas de ganarle la guerra al gran Diego de la Vega, y parece que se haya derrumbado el mundo…- dijo ella rodeando la mesa y sentándose en ella, frente a él- ¿a que viene esa cara?
El ex mensajero la miró y retirándose un poco de la mesa, le cogió de una mano, para que Cris se sentara sobre sus rodillas
- Supongo que el sabor de la venganza no es tan dulce como creemos en un principio…
Cris entendió sin necesidad de que él dijera nada mas. sabía que no había sido fácil quitarle todo a Diego y Cayetana. Sobretodo a Cayetana
- Jota…
- Lo siento cielo.. yo…- dijo él dándose cuenta de que ella le había entendido demasiado bien
- No tienes que disculparte. Se que esto no es fácil… pero solo es el principio.. lo sabes..¿verdad?
- Lo se…- contestó él golpeando con el puño suavemente en la pierna de ella- y no se ni como saldrá…
- Lo primero que has de hacer es reubicar a la gente y buscar un director general. Tu no puedes llevar esto…. ¿qué pasaría con J&S?
- No voy a dejar mi empresa…- la apartó levemente y se levantó- todo esto pertenece a los Aguilar… ellos sabrán que tienen que hacer
- ¿No crees que ya es hora de que aparezca tu socia en esto y se haga cargo de la situación
Jota la miró en silencio. Quizás si que era hora de que apareciera… pero él no podía presionar a nadie… y menos a aquella persona
- No lo se, Cris…no lo se. Tengo que llamar a Francisco y a Merche. Ellos me dirán que hacer.
Cris se acercó a él y lo cogió de la cintura
- Estoy orgullosa de ti….
Él la miró con una sonrisa.- Gracias por decírmelo… aunque espero que todas estas palabras bonitas no sean para que te diga quien es mi socia…
- ¿Yo?- Cris puso cara de inocente
- Si tu..- Jota se echó a reir- anda.. vamos a tomar un café…
Cris se colgó de su brazo y los dos salieron del antiguo despacho de Diego y Álvaro
Gonzalo sonrió a Laura cuando ésta entró en la cocina, medio adormilada
- Buenos días…¿Por qué no me has despertado?- dijo ella
- Porque estabas muy bonita asi, dormida…- contestó él ampliando la sonrisa- y me daba pena despertarte
- Quería ir pronto al hospital…- ella miró a su alrededor- por favor..¿café? Sin un café, no soy persona
Gonzalo rió y se apresuró a servirle un café, mientras ella se sentaba en una mesa cercana
- ¿Cómo has dormido?- le preguntó alargándole una taza
- Bien…- Laura cogió la taza y bebió con avidez- gracias por todo…
- No me des las gracias… - él la miró, embelesado- para mi ha sido un auténtico placer tenerte aquí
Laura se ruborizó y bajó la vista hacia la taza. Gonzalo prefirió no darle importancia
- ¿Te llevo al hospital? Tengo que ir a Bulevar a hacer algunas cosas.. y ya se me ha hecho algo tarde…
- Claro…- contestó ella con rapidez. No quería perderlo de vista tan pronto
En ese momento sonó un móvil. Gonzalo se quedó pálido
- ¿Es tu móvil?- preguntó ella
- ¿Me perdonas un momento?- preguntó él a su vez
Laura lo miró extrañada, mientras él se escabullía fuera de la cocina
- ¿Qué pasa?- susurró al coger el teléfono
- Malas noticias tio…- la voz del Anguila sonó asustada- tienes que venir tio. El marquesito está mucho peor… de esta no sale, tio, de esta no sale…
A Gonzalo se le cayó el móvil de las manos