jueves, 27 de noviembre de 2008

Capítulo 69

Ella lo miró con los ojos muy abiertos. Entre todas las respuestas de Álvaro que se podía haber imaginado, aquella era la mas inverosímil de todas.
- ¿De Nacho? No.. yo…- empezó
- No me mientas Bea…- le cortó él angustiado, levantándose y separándose de ella
- No te miento…- ella se levantó también, sintiendo frío por su lejanía- Nacho y yo hace tiempo que no tenemos nada… él…
- ¿Me estás diciendo que es tu pareja y no habeis tenido intimidad?- la miró, incrédulo- pues hasta hace poco se os veía muy bien..
- Eso no es verdad….!- ella cerró los ojos, intentando que los nervios, que la desesperación no la consumiera- Álvaro…
Alvaro no la escuchó, no quería escucharla. El dolor del corazón era tan profundo, tan agónico, que le amenazaba con derrumbarlo en el sitio. Se giró para marcharse, pero ella le detuvo. Él no la miró
- Me acabas de decir que te acuerdas de que nos amamos, Álvaro…- casi suplicó
- ¿Y crees que eso mejora las cosas?- las lágrimas se deslizaron por las mejillas de él, silenciosas, traicioneras- ¿crees que podría vivir siendo un criminal y trayendo un hijo a este mundo?
- Álvaro…- a ella se le destrozó el corazón al escucharle hablar asi
- ¿Estás segura de que es mio, verdad?- ella asintió con la cabeza, repetidas veces, intentando transmitirle la misma seguridad que sentía en su corazón- ¿y qué futuro le doy, Bea?¿Qué futuro os doy a los dos? ¿ Vamos huyendo, de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo? ¿Le buscamos un profesor particular que huya con nosotros? O mejor… ¿Por qué tu no haces la carrera de magisterio a distancia para que puedas tu misma educarlo…? Mientras no estés harta de huir con un perdedor.. claro..
Sus palabras eran tan amargas que Bea no pudo evitar las lágrimas también. Le cogió de un brazo, intentando retenerlo
- Yo iría al fin del mundo contigo, Álvaro..si tú estás a mi lado….
- Pero no sé cuanto tiempo tengo Bea..- él se secó las lágrimas, y la miró con una tristeza que le retorció el alma- no sé si mañana salga de aquí y nos encontremos a todo el cuerpo de policía en la puerta de la casa… o si por el contrario, podría huir a Sudamérica, con mi padre, como quiero hacer…- era la primera vez que la hacía partícipe de sus planes, y Bea se sintió desfallecer- pero pase lo que pase, no te puedo arrastrar Bea.. no puedo ser tan egoísta.. y mas si estás embarazada…
- Yo quiero estar contigo..- Bea no pudo reprimir los sollozos
Alvaro la miró y el corazón se le fue tras ella. En un impulso, tiró de la mano que lo retenía y la abrazó con fuerza, perdiéndose en ella, en su contacto.
- Y yo…¡dios, me muero por estar contigo, por darte todo!!- la besó en el cuello, subiendo hasta la frente, besando sus mejillas, sus párpados, su nariz, hasta encontrar su boca, de la que bebió como un sediento ante una fuente de agua clara y cristalina. Bea correspondió al beso, entregándose entera, pegándose a él, buscando un calor que hacia tiempo no sentía
- No te separes de mi…- suplicó ella cuando Álvaro se separó para mirarla- no nos hagas esto…
Alvaro la miró entre lágrimas, acariciándole la cara con las manos, sintiendo que el pensamiento de perderla, le estaba matando. Pero por una vez en la vida, iba a hacer las cosas bien
- Si supieras cuanto te amo mi niña… cuanto te he añorado, cuando te he necesitado… Jamás he podido odiarte.. jamás he podido olvidarme de tu esencia… de tu sonrisa…- le tocó los labios con los dedos y rió entre lágrimas- de esos ruiditos que haces durmiendo y que adoro.. de la forma en que se te enreda el pelo después de la ducha.. y lo fríos que tienes los pies por la noche…- ella también rió- y de lo mucho que me gusta amarte.. sentirte… perderme dentro de ti..Si tu realmente lo supieras mi amor.. no te imaginarías siquiera lo difícil que me resulta todo esto..
- Alvaro… por favor… podemos solucionarlo.. podemos…
- ¿Qué solucionamos? ¿ Convencemos al juez de que no me condene por 10 años mas?
- Voy a cambiar mi declaración..- le dijo ella, seria, y a la vez desesperada- mentí en ese juicio…y voy a decir la verdad…
- No puedes hacer eso…- le dijo él cogiéndola por los brazos y apartándola de él- ahora no Bea… no te lo puedo permitir…
- ¿Por qué no? Eso anularía el juicio!
- Y a ti te acusarían de perjurio en un juicio. Te pueden caer años Bea..
- Me da igual…
- ¡A mi no! ¡Y mucho menos si estás embarazada! ¿Qué quieres? ¿Tener a nuestro hijo en prisión?
Ella lo miró mientras la sonrisa adornaba su cara sin poderlo evitar.
- Has dicho nuestro… nuestro, Álvaro…
Alvaro se alejó de ella, lleno de confusión. Quería creer en las palabras de Bea, quería creer que aquel hijo que ella llevaba en sus entrañas, realmente era de los dos. Pero no podía… Todavía sentía que aquella confianza era frágil.. que todavía se sentía vulnerable ante ella. No sabia muy bien que sentía con respecto a todo lo que estaba pasando entre los dos…. Lo único que tenía claro era que la amaba mas que a su vida, y que antes moriría mil veces antes de que ella volviera a sufrir por su causa un solo segundo mas.
- No quiero que sufras Bea… no quiero que pagues por nada… que nada de esto te salpique..
- Estamos juntos en esto…- contestó ella, firme- como dirían en Titanic… si tu saltas, yo salto…- sonrió
Alvaro también sonrió, con ganas de decirle que había visto demasiadas veces aquella película. Pero no dijo nada. No podía hacerle caso a su corazón, que le gritaba que se aferrara a ella y no la dejara marchar….
- Estás aquí porque te secuestré..
- No, estoy aquí porque le supliqué al Anguila que no me separase de ti…
Él lo sabía… Anguila se lo había dicho.. Y eso le hizo recordar lo egoísta que había sido.
- ¿Y que has conseguido quedándote, Bea?
- Estar cerca de ti…
Alvaro se llevó una mano a los ojos, apretándose los párpados con los dedos, intentando no dejarse llevar por sus sentimientos. Cada segundo que pasaba, su corazón sangraba un poco mas con la sola idea de dejarla marchar. Anguila le había dicho en muchas ocasiones que tenia que dejarla ir y apartarla de todo aquello…. Siempre se había negado.. por egoísmo, por cobardía.. pero ahora sabía que tenía razón
- No hagas esto mas difícil Bea.. por favor…- le suplicó
Ella lo miró a través de las lágrimas.- ¿Me has dicho que me quieres, para ahora decirme que me tengo que ir?- casi le gritó, desesperada
- ¿Crees que para mi es fácil? No quiero que sigas en esto!- le gritó él- ¡no quiero que ese niño nazca huyendo! ¡Me da igual de quien sea! ¡No se merece eso!
- ¿Y quieres que me quede con Nacho, para que así tenga un padre?- le soltó ella rabiosa
Alvaro calló de golpe. No.. no quería ni que se le acercara. La sola idea de saberla cerca de Nacho le quemaba las entrañas….
- Si eso es lo mejor…- dijo sin sentirlo
- ¡Maldito seas! ¡ Le diré a la policia dónde estás! ¡ Haré que te capturen!- le gritó ella golpeándolo en el pecho
Él la cogió de los brazos, sujetándola. Sin contestarle, la abrazó con fuerza, mientras le seguía golpeando
- ¡Anguila!- llamó- ¡Anguila!
Bea lo miró con los ojos muy abiertos, mientras negaba con la cabeza y dejaba de golpearlo.
- Bea, es lo mejor..- dijo él con un nudo en la garganta
- No me hagas esto Álvaro… no me mates…por favor.. no me mates…
- No digas eso, por favor…- él lloraba también- pronto me olvidarás…
- ¿Olvidarte?- ella lloraba ya desesperada- ¿te olvidas tu de respirar?¿ de abrigarte cuando tienes frío?¿Me olvidaste tu a mi?
- No tengo nada que ofrecerte….
- ¡No quiero nada! ¡Sólo estar contigo! ¿Es que no lo entiendes?
Alvaro fue a contestarle cuando apareció el Anguila
- ¿Qué pasa, marquesito?
Su amigo se secó las lágrimas antes de mirarlo
- Dile a Jimmy que saque el coche. Llevadla a casa…
- ¿Estás seguro….?- le preguntó Anguila sorprendido- esto….- quiso seguir hablando, cerciorándose de la decisión de su amigo y compañero, pero el grito de dolor de Bea lo detuvo
- ¡¡NOOOOO!!! ¡¡¡NO ME IRE!!!- se apartó de ambos hombres, dispuesta a luchar si era necesario. Lucharía contra el propio Álvaro si eso hacía que cambiara de opinión
Álvaro retrocedió hasta la pared de la casa, hasta sentirla contra su espalda, como si aquella pared le diera las fuerzas suficientes como para no derrumbarse.
- Lleváosla…- dijo en un susurro casi inaudible- rápido….
El Anguila no necesitó escuchar nada mas. Llamó a uno de los hombres con un chasquido de dedos y señaló a Bea. El hombre se acercó a ella y la sujetó, comenzando a arrastrarla. Ella forcejeó con todas sus fuerzas
- ¡No Álvaro!- gritó entre sollozos- ¡No dejes que me aparten de ti!¡No dejes que me lleven! ¡Te amo! ¡Te amo mas que a nada en el mundo! ¡Por favor! ¡POR FAVOR!- el hombre de Anguila la cogió con mas fuerza, alzándola, mientras ella pataleaba, luchando por soltarse- ¡ Álvaro! ¡ALVAROOOOOOOO!
Álvaro no pudo mas y se derrumbó llorando a lágrima viva, mientras el Anguila, al verle, corría a ayudar al hombre a llevarse a Bea de allí. Los gritos de Bea y su llanto aciago aún llegaban a los oídos de Álvaro, torturándolo… matándolo. Se levantó, intentando huir y entró en la casa, creyendo que las paredes, taparían su voz, su recuerdo… su desesperación. Pero la soledad y la certeza de que ella ya no estaba allí, lo golpeó con tanta fuerza, que se volvió a derrumbar. Y gritó. Gritó de rabia, de impotencia, de puro dolor. Un dolor agónico que le destrozó el alma, y lo dejó muerto en vida. En un impulso destructivo, lo destrozó todo lo que encontró a su paso… sin dejar de gritar, sin dejar de llorar. Quería que desapareciera el dolor… quería que desapareciera el vacío… Pero todo se lo había llevado ella… todo.
Cayó al suelo de rodillas, entre los muebles destrozados, cubriéndose la cara con las manos, y llorando desesperado. Ya no había marcha atrás… su mundo se había derrumbado del todo… ya no le quedaba nada. Nada. Ni tan siquiera la certeza de que aquel hijo fuese suyo.. porque no la volvería a ver… jamás
Siguió llorando, durante minutos interminables… hasta que sólo pudo llorar por dentro porque se le habían acabado las lágrimas.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Capitulo 68

Anguila miró a su compañero con la boca abierta.
- Ahora si que te ahostio marquesito… ¿después de tantas chorradas y gilipolleces, me dices que vas a perdonarla y a volver con ella?
- ¿Te parece mal?
- ¿Mal?¿Que me va a parecer mal?- Anguila sonrió- joder marquesito, si es lo mejor que pues hacer… arrechucharla y dejarte de mariconeces de una buena vez!!
- Vale, vale…- Álvaro también sonrió- no seas tan efusivo..- de repente se sintió azorado, como un adolescente- ¿Qué hago?¿voy a hablar con ella?
- Está en la terraza de atrás…- contestó Anguila señalando la puerta con la cabeza
Alvaro asintió con la cabeza repentinamente serio. Se puso bien las mangas del jersey y se dirigió hacia la puerta de la cocina, ante la mirada atenta de su amigo que movía la cabeza con una sonrisa
Marie se sentó al lado de su hermana en el sofá, mientras le ponía una tila entre las manos. Lucía la cogió aún con el mismo temblor pronunciado que tenía al llegar al apartamento de su hermana
- Ahora me vas a contar todo con calma…- le dijo Marie acariciándole la cara
- Pues no hay mucho mas que contar…- le contestó ella entre lágrimas- Álvaro me rechazó. Se acostó conmigo y luego me dice que no puede estar conmigo.. que no me quiere…
- Cariño… no puedes obligar a nadie a que te quiera… y mucho menos traicionar su confianza por el simple hecho de que no lo haga. Estoy segura de que si Álvaro te dejó ir asi como asi, es porque confía en que jamás le traicionarías
- Pues confía demasiado…
- Luci…
- ¡ Marie, tu sabes lo mucho que he sufrido por él y lo mucho que le he esperado!¡No puedo quedarme cruzada de brazos sabiendo que se va con otra! ¡Con ese esperpento de mujer, por dios!
Marie la miró asombrada.- ¿Qué demonios pasa contigo, Lucía? ¡Tu no eras así!
- Y tu que sabes como soy yo.. me dejaste tirada por quedarte con Diego..¿recuerdas?
Su hermana perdió el color. En todo lo que había pasado entre ellas, jamás se imaginó que Lucía pudiera hablarle asi, echarle en cara de aquella forma su relación con Diego. Total.. para nada, porque ya no estaban juntos
- Yo, al igual que tu, lo hice por amor. Tu no quedaste en Bulevar porque sabías que allí se quedaban los enemigos de Álvaro.. y eso no podía ser bueno para ti frente a sus ojos…- le dijo, dolida
Dríade guardó silencio por unos instantes
- Y no nos ha servido de nada a ninguna de las dos…- contestó
Marie se tocó la tripita, que ya se le notaba.- Ahí te equivocas. Yo tengo mi hijo.. y la certeza de que Diego me ama. Si no estamos juntos, es porque yo le exijo cosas que él de momento no se ve capacitado para darme…y quizás eso nos separe definitivamente… pero se, que si vuelve a mi, será para siempre y por entero…
Lucía comenzó a llorar de nuevo.- Yo me quedé vacia… sin nada…
Marie la abrazó por los hombros.- Lucía… tienes su felicidad en tus manos.. si le dices a Diego donde está, sabes que mandará a toda la policía de Madrid a buscarlo. Y volverán a meterlo preso… y a saber por cuantos años…
- ¿Crees que eso me importa ahora?- le miró, rebelde
- Pues debería importarte.. si dices que le quieres tanto..
- ¡Pues claro que le quiero!¡Mas que esa mujer a la que tiene encerrada!¡Y no dejaré que se quede con él!¡No le dejaré!
- Lucía por dios..
- Si tu no me dices donde está Diego no me importa… yo misma le buscaré
- El rencor no nos lleva a ningún lado…- empezó Marie
- Déjame en paz….- se separó de su hermana, y cogiendo su bolso, se marchó del apartamento con un portazo.
Marie se mordió los labios sin saber que hacer. Miró el teléfono y dudó, pero solo fue un segundo. Se dirigió hacia la mesilla auxiliar y cogió el auricular
- Hola.. soy Marie..si.. se que te asombras con mi llamada.. pero creo que debía llamarte… se trata de mi hermana… sabe donde está Álvaro.. y está dispuesta a decírselo a Diego..
Diana entró en el piso de Susana nada mas abrir la puerta su amiga
- ¿Qué ha pasado para que me llames a las once de la noche, en el mejor momento de mi vida, mientras veía a Hugh Jackman clavando esas cuchillas tan sexis que tiene?
- Alejandro sabe donde está Álvaro…- soltó Susana de golpe
- ¿Qué?- Diana la miró y reparó en su labio- ¿y ese labio a la virulé?
- Nacho..- contestó Sue sin ganas de ocultar nada mas
- ¿Otra vez el cabrón ese? ¡Por dios! ¿Por qué nadie le regala un desierto con kamikaces para que se pierda un rato?
- ¿Me has oído?
- Si coñe.. que Alejandro sabe donde está Álvaro…pero eso ya lo sabías.. no?
- No.. lo sospechaba
- Joder cosi, es lo mismo…- cuando notó la expresión de funeral de su amiga, se desdijo- vale, no es lo mismo… pero Su, no tienes pruebas…¿o si?
- Eso da igual… dios Diana… si Ale es cómplice de Álvaro, tendría que pedir su detención.. y no puedo.. no puedo…no puedo quitarle su libertad….no puedo hacerle eso…
- Su.. por dios, tranquilízate. Aun no sabes si es verdad que está implicado o no…ademas.. ¿Qué ha pasado para que estés tan segura?
- Nacho…
- ¡Ah no! ¿Me vas a decir que estás dudando de Alejandro porque ese cabrón te ha insinuado que efectivamente está implicado con Álvaro?¡Por dios Su, si sabes que quiere hacerte la vida imposible!
Susana guardó silencio durante unos instantes. Cogió aire para seguir hablando.- Ya lo se Di.. pero algo me dice que es cierto.. que Ale sabe el paradero de su primo…y me está mintiendo..
- ¿Y que vas a hacer?
- No lo se.. se ha marchado muy furioso.. por mis dudas, por Nacho.. no se lo que será capaz de hacer
- Si es por Nacho, yo si se lo que le haría..pero para que repetirme…- contestó Diana poniendo los ojos en blanco
- ¿Y si ha ido a buscarle?- Susana miró asustada a su amiga- Nacho me asusta… sabes que es capaz de cualquier cosa…
Diana suspiró ruidosamente.- Anda, vamos a buscarle…
Susana se apresuró a coger su chaqueta y el bolso y siguió a su amiga hasta la puerta, saliendo ambas del piso. No sabia como se iba a tomar Alejandro su presencia… pero no quería que le pasara nada… le quería demasiado.
Bea pasó la página del libro que estaba leyendo y se perdió en las letras sin llegar a leerlas. Era la tercera vez que leía aquel libro, y aunque le gustaba, ya comenzaba a cansarse. No tenia mucha oportunidad de hacerse con libros nuevos, y cada cosa que caia en sus manos, para distraerse, lo guardaba como un tesoro. Porque distraerse significaba poder dejar de pensar en Álvaro por unos instantes… aunque fuera solo por eso.. solo instantes. Suspiró y cerrándolo lo dejó a un lado, dispuesta a buscarse otra forma de distracción.. aunque fuese contando las estrellas que ya se veían en el cielo.
- Aquella de allí es orión..- dijo una voz a su espalda y ella se estremeció al reconocerla- y aquella de mas a la derecha, la grande, es marte.
Bea levantó la cabeza y lo miró. Álvaro no la miraba… buscaba algo en el firmamento
- ¿Y cómo lo sabes?
- Cuando éramos pequeños, Cayetana y yo nos íbamos a la terraza de mi casa a ver las estrellas. A ella le encantaban estas cosas… y yo las encontraba muy cursis. Pero con el paso de los años, me descubrí a mi mismo buscando esas mismas estrellas que Cayetana me enseñaba… y me encantaba hacerlo
- En mi infancia, era Santi el experto en astronomía. A mi siempre me gustaron mas los números…- se alzó de hombros, consciente de que, por vez primera en mucho tiempo, parecían tener una conversación normal- mira, una que es rara
Alvaro no le contestó y se sentó a su lado en el suelo. Bea sintió que comenzaba a temblar y se agarró las manos para que no se le notara
- Siempre fuiste un cerebrito…- dijo él como de pasada, bajando la vista- no se que hubiera sido de mi si no te hubiera tenido a mi lado con tanto número…
- Hasta el día de hoy no he sabido de ningún caso de que un número hubiera mordido a alguien…- dijo ella con una sonrisa
Él sonrió también y sin poderlo evitar, su mirada se desvió hacia las manos de ella, blancas, limpias, suaves… tan suaves como toda su piel, como toda ella.
- No te creas… creo que lo de los números fue un trauma infantil. Siempre he tenido pesadillas con las tablas de multiplicar…
Bea rió, con una risa triste, pero franca. El la miró a la cara
- Hace mucho que no te oía reir…- dijo adorándola con la mirada
- Supongo que no tenía demasiados motivos- contestó ella, tímida
- Si.. supongo que los últimos tiempos no han sido fáciles para nadie
- Pues no…
Ambos se quedaron en silencio, un silencio algo incómodo. Al final fueron a hablar los dos, al mismo tiempo
- Perdón..-dijo Álvaro- dime…
- No, dime tu..- ella sonrió y él se perdió en aquella sonrisa
- Parece que hemos perdido la práctica en esto de sentarnos a hablar.. eh?
- Si.. un poco…- contestó ella desviando la vista
- Y siempre me ha gustado tanto hablar contigo… tú me entendías como nadie..contigo podía ser yo mismo…- la miró intensamente- ¿qué nos pasó, Bea?
- Que nos venció el miedo… el miedo y los malos entendidos..
- ¿ Malos entendidos?- Álvaro bajó la vista- quizá fue el no saber escucharnos…
Los dos se quedaron en silencio una vez mas. Álvaro sabía que tenia que ser sincero con ella… lo mas sincero que pudiera, para poder asi, saber lo que ella sentía. Si en algo Bea tenía razón era al decir que el miedo los había separado… porque en ese momento él estaba rallando el pánico
Aspiró con fuerza, necesitando el aire, como si se tratara de fuerza
- Me acuerdo de todo lo que pasó aquella noche…- dijo de sopetón
- ¿Qué?- el corazón de ella pegó un brinco
- Aquella noche… cuando… cuando nos amamos… me acuerdo de todo..
El temblor de las manos de Bea aumentó. Ella lo miró sin comprender
- ¿Te has acordado…?
- No..- él seguía sin mirarla- me acordé siempre. Supongo que fui demasiado cobarde como para confesarte que te amaba como un estúpido a pesar de todos los motivos que tenia para odiarte…
Ella había comenzado a llorar y a secarse las lágrimas con rapidez. No quería que él la viera llorar. Pero sus palabras la estaban matando… de tristeza y de una alegría desbordante a la vez.
- ¿Y porque… y porque me hiciste creer…?
- Porque no podía sacarme del alma el día del juicio… me había convencido a mi mismo que debía odiarte, que debía sacarte de mi vida…y nada podía convencerme de lo contrario. Que yo sintiera algo mas por ti, era traicionarme a mi mismo… era ser menos que un hombre…era ser un pelele…
- Yo…- empezó ella
- He luchado con tantas fuerzas por olvidarte, que ya no me quedan ni siquiera para negarle a mi alma que tú sigues siendo mi vida entera- siguió sin dejarla hablar- Porque ya no me quedan lágrimas para llorar tu ausencia. Y ahora lo único que quiero y aspiro en la vida, es abrazarte y besarte hasta que se detenga el tiempo… hasta que mi corazón deje de sangrar..
Ella se atrevió a dar un paso mas y le cogió las manos. Álvaro miró el gesto y se dejó hacer, muriéndose de ganas de abrazarla
- Hasta que el corazón de ambos deje de sangrar necesitamos muchos besos, mi amor…- él la miró a los ojos y se acercó mas a ella, mientras sus manos, soltándose de las de Bea, cobraban vida sobre la espalda de ella- muchos momentos tiernos.. y mucho perdón. Yo necesito otra vida mas para que me perdones por todo el mal que te he causado…por todo lo que he hecho contra los dos. Porque la mas engañada fui yo.. por miedo, por cobardía… por tantas cosas…Pero si algo no hice fue engañarme a mi misma… y siempre supe que te amaba.. por encima de todo…
Alvaro le cogió el rostro con las dos manos.- ¿Podremos Bea?¿Podremos olvidarlo todo y empezar de cero?
Ella puso sus manos sobre las de él.- Vayámonos.. lejos… muy lejos…- de repente se detuvo, su boca contra la de él y se apartó como si algo la asustara.
- ¿Qué ocurre…?
Bea lo miró, dudosa, con la angustia reflejándose en sus pupilas verdes. Se tocó el pelo, en un gesto desesperado
- ¿Qué ocurre..?- volvió a preguntar Álvaro
- Alvaro..yo…- hizo una pausa y él, con un gesto, la animó a que continuara. Ella tragó saliva- estoy embarazada…
Alvaro la soltó con rapidez, mirándola noqueado. Su mente se negaba a responder
- ¿Embarazada?¿Y de quien es? Es de Nacho…¿verdad?- medio gritó lleno de angustia

martes, 18 de noviembre de 2008

Capitulo 67

Jota salió de la habitación ahogando un bostezo y se dirigió hacia Cris, que seguía sentada en el salón, absorta en la pantalla del ordenador. Eran apenas las diez de la noche, demasiado temprano para dormir, pero los dos se habían marchado pronto a casa para poder estar juntos….y ella ya llevaba mas de dos horas trabajando.
Él se acercó a la espalda de Cris y le puso las manos en los hombros. Ella no reaccionó
- Cariño… ¿piensas estar mucho mas tiempo tras ese trasto? Y te advierto, que como digas que si, soy capaz de tirarlo por la ventana
Cris no lo miró.- Necesito encontrar una defensa…
- ¿Una defensa?
- Si.. en el caso de que no podamos utilizar el cambio de testimonio de Bea, necesito encontrar algo que nos de un poco de ventaja frente a la fiscalía.
Jota chasqueó la lengua y se colocó frente a ella, obligándola a mirarlo
- Cris, cielo… sabes que ya no es sólo el juicio… Álvaro se ha escapado, ha secuestrado a Bea…
- ¿Y que quieres?¿Qué me rinda? Por dios Jota… llevamos meses luchando por buscar una salida a todo esto… y yo cada vez me siento mas impotente..- tenía un bolígrafo en las manos y lo tiró al suelo con rabia- ¡Dios! ¡Esto es frustrante!
- La solución aparecerá cuando menos te la esperes.. ya verás- la animó él
- Si pudiera demostrar que Bea no fue sincera… que hay algo mas detrás de esa declaración…
Los dos guardaron silencio
- ¿Y que hay de Marie?- preguntó Jota de pronto
- ¿Marie?- Cris lo miró sin comprender
- Si… Marie es la pareja, la amante, lo que sea de Diego.. y parece que está al tanto de todo lo que él hace… ¿y si ella sabe algo?
Cris abrió mas los ojos y sonrió
- ¿Te he dicho alguna vez que te adoro?
- Mmmm… no… almenos hoy no
- ¡Pues te adoro!- gritó ella abalanzándose sobre él. Jota comenzó a reir a carcajadas
Susana se detuvo un instante para coger aire antes de abrir la puerta de su casa. Sabía que Ale la estaba esperando, y después de su encuentro con Nacho, no tenía ganas de verle… ni a él ni a nadie. Las preguntas se amotinaban en su cabeza, haciéndole que le doliera, mientras que su corazón se encogía de miedo por saber las respuestas. No quería saber que Alejando le mentía con respecto a su primo.. no, no quería. Él sabía que ella era la jueza de ese caso… y mentirle era implicarse como cómplice directamente. Y ella no tenía fuerzas para enfrentarse a eso
Cogió aire una vez mas y abrió la puerta. El piso olía a comida recién hecha… un olor que le penetró en los sentidos, pero que no hizo que su estómago protestara de hambre. Se tocó el labio con la punta de la lengua y entró. Estaba comenzando a hincharse
- ¡Hola peque!- la saludó Alejandro saliendo de la cocina y acercándose a ella- ya casi hago llamar a las fuerzas especiales para ver dónde te habías metido..
- Me entretuve en el despacho después del hospital…- dijo ella quitándose la chaqueta y poniéndola junto con el bolso sobre el sofá
- ¿Todo bien?- preguntó él abrazándola por atrás y besándola en el cuello- mmm.. te he echado de menos…
Susana se apartó, visiblemente incómoda
- ¿Qué pasa?- Alejandro se volvió a acercar a ella y la giró hacia él. Al hacerlo, se percató de la herida del labio- ¿Qué te ha pasado?
Ella se tocó el labio con la yema de los dedos.- Nada.. una torpeza
- ¿Te has mordido?- él empezó a sonreir, pero algo en los ojos de ella le dijo que no había ocurrido así- Sue.. ¿Qué te ha pasado?
- Nada…- insistió ella y se volvió a apartar de él- te he llamado varias veces esta tarde, pero no me has cogido el móvil….
- Me lo dejé en el coche…- Alejandro la miró, aturdido- ¿es por eso que estás enfadada?
- ¿Dónde has estado?- preguntó ella a su vez
- Ya hemos hablado de esto, peque…
- ¿Dónde has estado?- repitió Susana
- ¿Se puede saber a que viene todo esto? Ya te he dicho que no puedo contártelo…- preguntó, exasperado- ¿Por qué estás asi?
Susana no pudo mas.- ¿Qué porque estoy así? Porque saber por terceras personas que tu novio te miente como si una fuera imbécil, no es agradable para nadie.. y menos cuando te está mintiendo en algo tan delicado como el caso judicial en el que estoy trabajando…
- ¿Qué te estoy mintiendo? ¿Terceras personas?¿Quien te ha dicho que te estoy mintiendo?- preguntó Alejandro comenzando a alterarse
- No te hagas el loco conmigo Alejandro.. por favor
- No me hago el loco…- dijo él intentando controlarse- te pedí que confiaras en mi.. que todo, tarde o temprano, te lo explicaría…
- ¿Cómo puedo confiar en ti si me estás mintiendo en mi cara? ¡¡Visitas regularmente a Álvaro Aguilar, tu primo del alma!!!¡¡Y tienes la cara dura de decirme que no sabes dónde está escondido!!!
Alejandro calló de súbito, respirando agitadamente. El temor de que ella se enterara se acababa de hacer realidad. Y no sabía como enfrentarlo
- ¿Te piensas que soy tonta?- siguió ella con la voz rota
- ¿Quién te ha dicho eso?- preguntó él sin contestarle
- ¿Qué mas da?
- ¿Quién te lo ha dicho?
- Alejandro, no gires la conversación…
- ¿Quién te lo ha dicho, Susana?- medio gritó él
- Nacho
Alejandro se llevó las manos a la cabeza.- ¿Nacho?¿Has visto a Nacho? – en ese momento, al mirarla, lo entendió todo- te ha vuelto a atacar..¿verdad? Lo del labio te lo ha hecho él..¿verdad?
- No me cambies de tema… empezó ella
- ¿Qué no te cambie el tema? ¡Me importa una jodida mierda lo que te haya dicho ese mal nacido!! ¡¡Será hijo de puta!! ¡Lo voy a matar con mis propias manos por volver a tocarte un solo pelo!!!- se abalanzó hacia la puerta, pero ella lo detuvo
- ¿Dónde vas?¡No te vayas sin contestarme!- le gritó
Él se giró hacia ella, echando fuego por los ojos.- ¿Eso es lo único que te importa?¿Ese mal nacido te ataca y sólo te interesa saber si yo se dónde está Álvaro?
Ella comenzó a llorar, derrotada.- ¿Es que no lo entiendes?¡Soy la maldita jueza de ese caso! Si tú sabes dónde está Álvaro, eso te convierte en su cómplice! ¿Y que hago yo?¿Meto en la cárcel al hombre que amo?¡Dímelo Alejandro!¿Qué hago?
- Haz lo que te de la gana…- y diciendo esto, salió del piso, sin coger abrigo, y sin mirar atrás. Ella miró el espacio vacío y se llevó el puño a la boca para no gritar.
Alvaro miró la taza que tenía en las manos y seguidamente miró hacia la puerta de la cocina que se abría dejando paso al Anguila.
- Que pasa marquesito… llevas horas aquí metio…- le dijo su amigo sentándose frente a él y cogiendo una manzana de un frutero cercano
- Supongo que no me siento muy sociable ahora mismo…- contestó haciendo girar la taza sobre la superficie de la mesa
- ¿Es por la Luci? Se ha ido de la casa llevándose sus cosas…
Álvaro suspiró.- Mejor que se haya ido…
- Pos yo pensaba que había algo entre vosotros marquesito…- mordió la manzana y le miró inquisitivamente
- Un error… eso es lo que había…- suspiró de nuevo- a veces me comporto como un verdadero cabrón… hay cosas que ni la cárcel consiguen cambiar..
- ¿A que te refieres?
- A nada.. da igual..- le miró, dudoso- ¿cómo está Bea?
- Pos mustia tio, como siempre… ¿cómo quieres que esté?- hizo una pausa antes de seguir hablando- ¿Por qué no la dejas ir, Álvaro?
- Porque no puedo mas….- soltó él apretándose los párpados con el pulgar y el índice
- ¿Qué no puedes mas?¿Que no puedes mas de que? Mira marquesito.. como ahora me digas que quieres entregarte a la pasma, te juro que te ahostio!!!
- ¿Qué dices??- Álvaro se levantó de la silla y se paseó por la cocina, deteniéndose poco después- Anguila, dime la verdad..¿tú de verdad crees que Beatriz siente algo por mi?
- Joeeeeer con la movida tio…¡pos claro que siente algo por ti! ¡ Si está ahí encerrada, chuchurría de amor por ti, coño!¡Que te lo he dicho miles de veces!
Alvaro guardó silencio durante unos momentos, mientras podía sentir los latidos de su propio corazón retumbándole en el pecho. Miró a su amigo
- Yo estoy que me muero por ella Anguila…¿y sabes algo? No puedo mas.. no tenerla me está matando. Quiero enterrar los rencores, el pasado.. todo lo que nos separa… y darnos una oportunidad…creo que ya hemos sufrido suficiente..
Anguila miró a su compañero con la boca abierta.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Capítulo 66

Ana aceptó la taza de chocolate caliente que le ofreció su hermana Diana, mientras Laura la miraba desde atrás con expresión preocupada. Hacia dos horas que habían llegado del hospital, y Ana no había pronunciado palabra alguna.. como si nada de aquello fuera con ella
- No hace falta que me mires asi..- dijo por fin, dirigiéndose a su hermana, mientras soplaba el líquido humeante
- Te miro porque me preocupa tu mutismo, hermanita. No entiendo a que viene esa cara de funeral- contestó Laura
- Tu no lo entenderías jamás.. y menos ahora que tienes babeando a tu rizos particular- dijo Ana sin mirarla
- Joder, es que te daría de hostias, hasta que tu única neurona saliera de ese cabezón que tienes, con una banderita blanca, pidiendo clemencia- soltó Diana- ¿ se puede saber que has visto en ese gilipollas integral que se las da de chulo piscina?
- Diana, cállate- Ana la miró de mala manera- Nacho no es gilipollas
- No… gilipollas no… gilipollas integral, que es diferente..- espetó Diana entre resoplidos
- Diana, no me toques los….- empezó Ana
- ¡Vale ya!- estalló Laura cortando la diatriba de sus hermanas- parece mentira que seais adultas- miró a Ana aún mas preocupada- mira hermanita.. tú sabes que jamás le doy la razón a Diana a no ser que sea estrictamente necesario… pero siento decirte que ahora tiene razón. Nacho no es trigo limpio
- ¿Y en que os basais para decir eso?
- ¿En que te dispararon por protegerle, y ni siquiera fue capaz de preguntar si estabas viva?- soltó Laura
- Estaba preocupado por Beatriz…- soltó Ana, cabezona
- Si, claro.. preocupado por Beatriz y deseando meterse entre las piernas de Susana, no te jode….
Ana miró a Pheebs rápidamente al escuchar sus palabras, y su hermana se arrepintió al instante de haberlas pronunciado. Al menos, de haberlas pronunciado tan rudamente
- ¿Qué..?
- Diana, por favor..- intervino Laura
- No..- la cortó su hermana pequeña- que me lo cuente.. que hable, ya que tiene tantas ganas de hablar…
Diana suspiró. No quería pelearse con su hermana a escasas horas de haber salido del hospital… pero no soportaba ver como defendía a aquel canalla de Ignacio Goñi
- Mira Ana..esto no tendrías que saberlo, pero Goñi está rondando a Susana..
- Si, claro..¿y porque?
- Se conocen de antes..- intervino Laura- de la facultad. Y lo sabes.
Ana guardó silencio al recordar que efectivamente asi era. Pero que se conocieran de antes, no significaba nada
- No os creo..
- Normal.. esa neurona…
- ¡Diana, vale ya!- la hizo callar Laura, ya muy nerviosa. Miró a Ana- cree lo que quieras. Pero esto es lo que hay
- Y si la acosa…¿Por qué no le denuncia?- preguntó la pequeña como si acabara de encontrar un cabo suelto que no encajara
- Ahora eres tú la que no entendería nada…- dijo Diana y se alejó de la cama- me voy a mi habitación. Precisamente tengo que llamarla a ver si ha llegado bien a casa
- No me creo nada de lo que decis…- soltó Ana de nuevo antes de que su hermana saliera de la habitación. Diana resopló y se marchó de allí, no sin antes expresar su descontento con un buen portazo. Laura meneó la cabeza negativamente
- Ojalá el día que abras los ojos, el batacazo no sea muy bestia…- le dijo en voz muy baja
- Vete al infierno, Laura…. Y déjame en paz
Laura suspiró y salió también de la habitación hacia su propio cuarto. Pensaba llamar a Gonzalo en cuanto se encerrara en él. Necesitaba su relajante voz al oído para poder dormir un poco.
Susana se detuvo en el umbral de su portería mientras buscaba el móvil en su bolso. Maldijo el tamaño de su bolso unas tres veces, antes de encontrar el móvil y descolgarlo.
- ¿Diga?- contestó mientras hacia malabarismos con el bolso y el móvil para cerrarlo
- Hola cosi..¿Ya estás en casa?- preguntó Diana al otro lado del móvil
- Pues no, pero estoy frente al portal…¿Qué tal con Ana?
- Con ganas de dejarla en coma de nuevo.. pero nada, lo habitual- contestó su amiga, irritada
- ¿Y eso?
- Ella y su obsesión por el chulo piscina de Goñi. A este paso le compro un muñeco hinchable con su cara…- hizo una pausa, como si se lo pensara- ay no, mejor no.. que solo pensar que puedo ver esa cara a cualquier hora, me produce urticaria
Susana rió, a pesar de que el tema de Nacho le pusiera los pelos de punta.
- Anda exagerada… que te dejo, que voy a subir a casa. Ale me estará esperando ya con la cena completamente helada
- Es que no me lo cuidas cosi..- respondió Diana chasqueando la lengua- y mira que te he dicho que a los bombones si no se cuidan, una tiene el riesgo de que se lo roben….
- ¡Anda ya y vete a dormir!- rió su amiga de nuevo- nos vemos mañana en el despacho
- Hasta mañana señorita responsable..- dijo Diana antes de colgar.
La jueza abrió el bolso de nuevo para guardar el móvil y buscar las llaves de su casa, mientras la sonrisa por la conversación, aún se mantenía en su cara.
- Buenas noches.. koalita
Susana se giró como un resorte. Nacho se acercaba a ella con las manos en los bolsillos del pantalón, mirándola con una sonrisa torcida
- Si te acercas mas, gritaré- amenazó ella
- Siempre te gustaron los bolsos grandes…- dijo él meneando la cabeza y chasqueando la lengua repetidas veces- y mira que te he dicho veces que te hacían perder un tiempo muy valioso…
- ¿Qué es lo que quieres?- preguntó ella visiblemente nerviosa. En los dos últimos meses, se habían repetido sus encuentros hasta casi enloquecerla. La seguía, la acosaba, la hacía sentir tremendamente pequeña y frágil.
- Verte… como siempre. La otra noche no estuviste muy amable conmigo…
- Déjame en paz Nacho… por favor..- le dijo ella retrocediendo hasta sentir el hierro de los barrotes del portal en la espalda
- ¿Quién te está esperando arriba?¿Tu noviete, el primito de Álvaro? – se echó a reir- ¿ya te ha dicho que tal está su primo?¿Y que esta misma tarde ha estado con él?
- Cállate…- el corazón de Susana dio un vuelco- deja de mentir
- ¿Mentir yo?- él se acercó a ella y volvió a reir- preguntale a tu querido dónde ha ido… y pregúntale con quien ha ido…
- Alejandro nunca…- empezó ella
Nacho se abalanzó hacia ella tan súbitamente que la pilló desprevenida. La estampó contra la puerta, dónde ya de por si estaba pegada y pegó su cuerpo al de ella, de forma posesiva, dolorosa. Su boca quedó a escasos centímetros de la suya
- Alejandro García Aguilar es un mierda que se te está engañando cuando dice que no sabe dónde está ese mal nacido de Álvaro Aguilar. Y a mi me repatea las entrañas saberte con él…- dijo clavándole los dedos en los brazos, mientras ella había comenzado a sollozar, asustada- porque tú eres mia… sólo mia.. ¿lo entiendes eso?
Ella no contestó y Nacho mordió sus labios hasta hacerle sangre. Susana gritó y él se separó de ella con una sonrisa victoriosa.
- Nos veremos pronto, mi amor…- le dijo él mientras retrocedía
- Vete al infierno…- siseó ella entre lágrimas, ya de rabia
Nacho rió y girándose se alejó de allí. Susana dejó caer el bolso al suelo mientras se limpiaba la sangre del labio con el dorso de la mano, e intentaba controlar las lágrimas
- Hijo de puta…- susurró mientras se agachaba para buscar las benditas llaves y pañuelos de papel para limpiarse las manos. Cuando las encontró, abrió el portal con rapidez y prácticamente corrió hacia el ascensor, mientras picaba y se limpiaba las manos, presa de los nervios. Sabía que tenia que hacer algo en contra de aquel malnacido… pero el miedo le podía… sabía demasiado bien que era capaz de hacer.
Cuando el ascensor llegó con un ruido sordo, Susana abrió la puerta con rapidez y entró. Y solo cuando estuvo en su interior y en movimiento, fue capaz de comenzar a relajarse.
Marie se levantó del sofá con movimientos ágiles cuando escuchó el timbre de la puerta. A pesar de que ya habían pasado dos meses, y la barriga ya se le notaba, aún no se sentía para nada pesada y seguía realizando las tareas habituales. Miró la hora y por lo tarde que era, se imaginó que era Diego. Las mariposas comenzaron a revolotear en su estómago, pero se contuvo. No quería darle esperanzas… Aún no. Le había costado mucho conseguir que admitiera por fin que la amaba.. ahora le necesitaba a su lado al 100%.. sin venganzas, ni rencores… y Marie sabía que mientras los Aguilar vivieran, eso no sería posible. Y aunque ella quería enseñarle a vivir sin odio… sabía que el primer paso lo tenía que dar él.. desvinculándose de Nacho, de Bulevar.. y de su pasado con Francisco Aguilar.
Pero cuando abrió la puerta, la sorpresa inundó sus ojos
- Luci…- susurró
- Hola hermanita…- saludó Driade desde la puerta- ¿puedo pasar?
- Dios..¡claro!- Marie abrió mas la puerta y la abrazó- ¡que alegría me da verte!
Dríade le devolvió el abrazo de forma débil. Marie lo notó y se separó de su hermana para mirarla bien. En sus ojos vio el dolor, la desolación y la tristeza que la invadían por dentro
- ¿Qué…?
- ¿Está Diego? Quiero hablar con él…- le dijo su hermana
- ¿Diego?- Marie se sorprendió- no.. Diego no está… pero..¿que pasa, Luci?
- Es Álvaro..- comenzó a llorar, como si sólo pronunciar aquel nombre fuese como una tortura- si Diego quiere saber su paradero, yo se lo puedo decir.. Sé dónde está Álvaro…
Marie miró a su hermana sin poder pronunciar una palabra, mientras Lucía se derrumbaba contra ella, llorando.

martes, 28 de octubre de 2008

Capítulo 65

Pheebs se puso el abrigo con gesto cansado, mientras cogía el bolso y llevaba la mano hasta el interruptor para apagar la luz del despacho. Había quedado con Susana para ir al hospital a recoger a Ana, que por fin le habían dado el alta. Estaba muy alegre por ese acontecimiento, pero el ritmo emocional agotador de aquellos dos meses, le estaban comenzando a pasar factura. El estado de su hermana, las reuniones del clan salvador de Álvaro, como ella lo llamaba, y a la que normalmente, excepto ese día, asistía, y su lucha interna por no echarse a los brazos del policía que los tenia a todos contra las cuerdas, la estaban acabando de volver loca. Suspiró y colocándose el bolso en el hombro, comenzó a caminar hacia la salida. No había habido ni un solo segundo en aquellos dos meses, que no hubiera pensado en él. En lo que sintió en sus brazos, en lo que le gustaba perderse en su mirada clara. Y verlo casi constantemente no la ayudaba. Zarek parecía haberse tomado muy bien su rechazo y la trataba con una frialdad que la mataba, que la consumía por dentro. Incluso el día que cumplió su promesa, y le trajo la ropa interior olvidada en su casa desde aquella noche, no había mostrado ni un atisbo de emoción. Pheebs sonrió, irónica…¿para que mostrar emoción alguna? Ya había tenido ella suficientes emociones, cuando había cortado las bragas en trocitos, con las tijeras del despacho, llena de rabia y desesperación. Aún podía recordar la cara de confusión de Susana, cuando al llegar, se encontró todo el despacho lleno de diminutos trozos de tela. Y sobretodo recordaba su ataque de risa… una risa que acabó en el llanto mas desesperado.
Ni ella ni Susana habían vuelto a tocar ese tema.
Se abrió el ascensor, al que había llamado momentos antes, y el corazón se le encogió al ver a Zarek que la miraba desde dentro.
- Ho…hola- titubeó ella
Zarek se quitó las gafas de sol.- Hola… ¿Susana?
- Ella no está…- Diana desvió la vista y miró hacia el interior del ascensor- hoy ya no vendrá…
Él guardó silencio durante un instante y ella aprovechó para entrar en el ascensor, dispuesta a salir corriendo de allí.
- Me he enterado de la mejoría de tu hermana…- le dijo él aún de espaldas- felicidades
Diana le miró y bebió de aquella espalda ancha, musculosa, pero suave al tacto
- Gracias…
- De nada…- dijo tras una nueva pausa
- Me voy al hospital…- dijo ella como excusándose.
- Claro…- él por fin se giró hacia ella y la miró. Sus ojos azules desprendían anhelo… pero no fue por mucho tiempo, porque bajó la vista
- Zarek..- le llamó ella casi sin darse cuenta
- ¿Si?- él la miró de nuevo con rapidez, esperanzado
Ella se arrepintió de haberle llamado. Quería decirle miles de cosas… pero no se atrevía a decirle ni la mas simple de ellas.
- Tenemos que hablar… Diana
Pheebs lo miró asombrada. Su corazón saltaba hacia él y las ganas de abrazarlo, la dejaron débil y exhausta
- Me muero por abrazarte… pero creo que tenemos que hablar primero.. que tenemos que decirnos muchas cosas que no nos hemos dicho…- siguió él mientras su mano se apoyaba en el quicio de la puerta del ascensor, evitando que ésta se cerrara. Diana se sintió temblar- ¿no vas a decir nada?
Ella le miró, llena de miedo.. llena de esperanza. Asintió con la cabeza, demasiado emocionada como para poder hablar. Sabía que no podía ser.. que el buscaba a Álvaro para encerrarlo.. y ella para defenderlo. Pero le daba igual… al diablo con todo… al diablo con los porques..al diablo con los miedos y las consecuencias. El apartó la mano de la puerta del ascensor, aparentemente satisfecho de la falta de respuesta de Diana
- Zarek…- le llamó ella cuando ya se cerraban las puertas
- ¿Qué… qué..?- él intentó contener las puertas, sin éxito
- Que te quiero….- ella lo susurró.. aún sabiendo que aunque lo hubiera gritado, probablemente Zarek no la habría escuchado, pues el ascensor ya había tomado su camino descendente hacia la planta baja.
Alvaro miró de nuevo a Bea que había desviado la vista y decidió ir a la cocina con Driade, antes de cometer una tontería. Tenía ganas de gritar, de mandar el mundo al diablo.. de arrastrar a Bea a sus brazos y calmar su tristeza con palabras llenas de ternura. Pero no se atrevió. El dolor de aquellos ojos verdes lo traspasaron, y huyó como un cobarde.. incapaz, por enésima vez de dejarse llevar y decirle todo lo que sentía en su interior.
Entró en la cocina y sintió que Driade le había seguido, pero no se giró. Se sentía furioso, y no hizo nada por no demostrarlo
- ¿Qué te pasa?¿A que viene esa cara?- preguntó ella al notarlo
Alvaro se sentía demasiado enfadado como para no soltar lo que sentía
- ¿A que ha venido el numerito de allá afuera?- le espetó
Lucía lo miró sin entender.- ¿Numerito?¿Qué numerito Álvaro?
Alvaro la miró, lleno de rabia.- Sabes perfectamente de lo que hablo. El numerito del beso en el salón.
- ¿Darte un beso te parece un numerito?- ella puso los brazos en jarras, comenzando también a sentirse furiosa- la noche que me follaste no te pareció un numerito
- Ya hablamos de esa noche..- contestó él- ya dijimos que no nos daba derecho a nada a ninguno de los dos… ¡maldita sea Lucía! ¡Te has comportado como mi maldita novia desde entonces!
- ¡¡Ah claro!- gritó ella, fuera de si- ¡ El problema es que te he besado delante de la mosquita muerta de Beatriz! ¿no?¿Verdad que es eso?
- ¡¡NO LA LLAMES ASI!!- vociferó él- No… no te a-tre-vas a llamarla así
Lucía guardó silencio ante el estallido de Álvaro. No era por miedo, ni por que él se lo hubiera gritado. Calló por rabia, por desesperación. Después de una única noche de haberla pasado en sus brazos, una noche que ella sabía que estaba desesperado por una razón que no quiso ni saber.. había creído realmente que tenía una esperanza, un rayo de luz…pero no había conseguido nada. El la ignoraba… incluso mas que antes
- Te lo he dado todo Álvaro… todo. He renunciado a mi libertad por estar aquí, contigo. He renunciado a mi hermana, a mi trabajo… a todo…- dijo ella con voz rota
- No te lo pedí- Álvaro la miraba con expresión dura, insensible. Había aprendido a no dejarse llevar por nada ni por nadie. Sólo tenia su sed de libertad y su amor por Bea. Nada, nada fuera de aquello, tenia ya cabida en él.
Dríade retrocedió ante la crudeza de sus palabras
- No puedo creer que hayas cambiado tanto…- susurró
- ¿Cómo crees que podía seguir? ¿Cómo un niño rico que lo tiene todo y no hace nada por conseguirlo?- sonrió, intentando que fuese de forma cínica, pero le salió una sonrisa triste- te recuerdo que solo soy un preso en busca y captura… Un preso que está condenado a 15 años.. y que seguramente le caerán mas si le atrapan…
- Alvaro…
- Marchate Lucía. Márchate ahora que estás a tiempo…- le dijo él ya sin rabia
- Pero yo te quiero..- dijo ella al borde de las lágrimas
- No me quieras. No tengo nada que ofrecerte. Nada.
- Pero a ella… a ella si tienes que ofrecerle…- Lucia ya lloraba, sin poder controlarse
Alvaro guardó silencio por unos instantes. No quería mentirle. No quería seguir mintiendo a nadie sobre Bea
- No.. tampoco tengo nada que ofrecerle. Quizás odio…odio y un corazón roto en mil pedazos que ella misma rompió. Pero que hace latir cada trozo con solo dedicarme una mirada. Pero soy el mismo preso para ella que para los demás. Y no tengo ningún futuro, ni ninguna vida que ofrecerle a nadie..
- ¿Por qué....?- ella necesitaba respuestas.. necesitaba saber porque había estado con ella. No hizo falta que preguntara mas… Álvaro sabía a que se refería. Tampoco quiso mentir
- Porque necesitaba sentir.. porque necesitaba llenar un vacío que me quemaba por dentro hasta la agonia….- se detuvo
- Y no lo llené…¿verdad?- ella sorbió las lágrimas, llorando ya con desesperación
Alvaro negó con la cabeza y la miró con tristeza. Conocía a Lucía desde su época dorada en Bulevar y habían tenido un breve romance cuando él estaba comprometido con Cayetana. Pero había llegado Bea y había vuelto todo su mundo del revés. Lucía no se merecía nada de eso. Había sido un cabrón… otra vez
- Lo siento Luci…lo siento…
Ahora fue el turno de ella de negar con la cabeza, pidiéndole en silencio que no dijera nada mas. Se giró, y sin mirar atrás, salió de la cocina corriendo, luchando por poner la mayor distancia entre los dos.
Diego movió los pies nerviosamente y miró a Nacho que miraba unos papeles con toda la tranquilidad del mundo. Le desquiciaba que el abogado no siguiera su propio ritmo, pero Nacho parecía marcar sus propias normas
- ¿Has podido hacer lo que hablamos?- le preguntó
Nacho lo miró y sonrió. Esa sonrisa cínica que hacía que a Diego se le erizara el vello de la nuca
- Vamos a ver Dieguito…¿con quien te crees que estás hablando? ¿Con un aficionado?- suspiró ruidosamente- pues claro que lo he podido hacer. Ya está en marcha el trámite para que Francisco Aguilar se presente ante las autoridades mexicanas.
Diego sonrió.- Eres un cabrón con suerte… Goñi
- No.. no te confundas De la Vega.. la suerte me la hago yo. Y pronto tendré todo lo que quiero
- ¿Incluida Beatriz?- soltó Diego de mala fe
Nacho apretó la mandíbula. Quiso levantarse y golpearlo hasta hacerle perder el sentido. Pero no lo hizo. Se limitó a quedarse sentado y mirarlo con la misma sonrisa cínica
- Mi excusa para no tener a la mujer que amo es que un desgraciado me la ha secuestrado…¿y la tuya Dieguito?¿Qué excusa tienes tú para que la secretarucha esa de la que estás prendado, aún te de puerta?
Diego se quedó lívido y se levantó, con los puños apretados, dispuesto a hacerle tragar su burla. No tenia la misma sangre fría de Nacho ni lo pretendía. Pero estaba harto de que aquel bastardo se burlara de él
- Perdón…- dijo alguien desde la puerta entreabierta, y Diego se detuvo, resoplando de rabia. Nacho se levantó con tranquilidad
- Hombre..mi detective favorito…- dijo al reconocerlo- pasa, pasa.. porque supongo que me traes noticias…
El detective, un hombre de mediana edad, y considerado el mejor en su campo, entró en el despacho con una sonrisa de suficiencia
- Pues si.. tengo noticias… y apuesto que le van a gustar..
- Vamos hombre.. habla de una vez…- le instó Nacho, ya impaciente
- Es sobre Aguilar… Álvaro Aguilar. Le he encontrado, señor Goñi. Ya puedo darle la dirección exacta de su paradero….

viernes, 24 de octubre de 2008

Capitulo 64

Alejandro se acercó a la mesa con la bandeja de los vasos en la mano y la dejó sobre la mesa con cuidado de que no se le derramara ninguna de las bebidas. Susana dejó caer la mano sobre la parte de la baja de la espalda de él, en una muda muestra de agradecimiento. Él la miró y le sonrió, mientras se dejaba caer en la silla justo a su lado.
- Está claro que no vamos a llegar a ningún lado mientras las cosas sigan como están…- decía Cris en aquel momento
- Eso en el caso de Álvaro…¿pero que hay de Francisco? No podremos aplazar mucho mas su comparecencia ante el juez… - dijo Laura mientras Saymi asentía con la cabeza.
- Mientras tengamos informes médicos que le impidan viajar, no habrá problema.. – intervino Susana
- Pero el tiempo se nos agota…- dijo Jota mientras cogía uno de los vasos de la bandeja que Alejandro había traído
- Nacho cada día se vuelve mas y mas peligroso…- intervino Gonzalo- sobretodo desde que lo echamos de Bulevar. Ese detective que contrató es un hueso duro de roer
- No se si me preocupa mas él o el inspector Vryzas..- dijo Cris
- Alvaro debería aparecer… o mínimo soltar a Beatriz..- dijo Saymi
- ¿Crees que a estas alturas la va a dejar marchar?- preguntó Laura en voz alta. Y nadie le contestó…. porque ninguno de los presentes en aquella habitación tenía la respuesta.
Aquella era una reunión mas. Una de las muchas reuniones que habían hecho en uno de los múltiples despachos de Bulevar, desde la fuga de Álvaro y la denuncia de Diego hacia Francisco, hacia ya dos meses. Buscaban soluciones, posibles defensas… cualquier cosa que les diera un soplo de esperanza frente a tanta oscuridad. Cualquier cosa que les dijera que las cosas no iban a salir tan mal como en un principio parecía. Pero la búsqueda, hasta el momento, había resultado infructuosa.
Laura y Cris, las abogadas, trabajaban día y noche por encontrar una solución.. y la única que seguían creyendo era la mejor, era el cambio de declaración de Bea. Pero que Beatriz llevara secuestrada mas de dos meses, les hacía pensar seriamente que aquella defensa no les iba a servir de nada. No solo porque Beatriz quizás ya no querría cambiar su declaración.. sino porque el juez posiblemente no la tomara como buena… debido a su largo cautiverio al lado de Álvaro Aguilar.
Y aunque ambas lo hacían ya por orgullo profesional, la verdad era que había mucho de personal puesto en cada minuto que se pasaban estudiando el caso y buscando mil resquicios por los que meterse. Cris por Jota y su vinculación con los Aguilar… y Laura por Gonzalo. Gonzalo, que se había convertido en el eje de su vida y adoraba a Álvaro como a su propio hermano. Presentía que Gonzalo sabía mas de lo que afirmaba, pero no quería indagar mas. Como hacia dos meses atrás, su miedo a perder lo que tenía con él, le detenía a la hora de averiguar si sus sospechas eran realmente certeras. Y aunque Cris intentaba convencerla de la necesidad de saberlo, ella tenía la sensación de que no necesitaba saber nada mas, excepto que él la quería lo suficiente como para seguir a su lado.
Y aunque Cris no la entendiera, sabía que Susana si lo hacía. De hecho, sabía que Susana estaba segura de que Alejandro sabía el paradero de Álvaro, y aunque la jueza no callara en la misma medida que Laura, las peleas eran lo suficientemente frecuentes como para que los principios de toda una vida se tambalearan, y se mordiera los labios para callar al igual que la abogada hacia.
Alvaro seguía en paradero desconocido… y la policia no se rendía. A eso se le había juntado la enfermedad coronaria de Francisco que le impedía volver a España desde México. Merche, la hermana de Alejandro, seguía allí con él, cuidándole… pero con pocas esperanzas de que saliera de aquella crisis. La acusación formal de Diego y la desaparición de Álvaro, habían acabado con su fortaleza. Sara y Benito también seguían allí, ayudándola a pasar el trance.
- Quiero ir al hospital…- dijo Laura de golpe tras una pausa y miró a Gonzalo- hoy dan de alta a mi hermana Ana..
- Voy contigo..- Susana se levantó- Diana me ha llamado para que vaya también al hospital. Hemos quedado allí
- Vale…- Laura se levantó y recogió los papeles que tenía sobre la mesa- podemos quedar la semana que viene si quereis. Antes no puedo… quiero estar con mi hermana
- No hay problema..- dijo Cris levantándose también- yo también tengo el resto de la semana movida…- miró a Jota que afirmaba con la cabeza. Ambos estaban muy metidos en levantar Bulevar, y ponerla al nivel que había tenido en la época de Francisco. No les estaba resultando fácil… ni a Gonzalo tampoco. Este se había levantado de la mesa y siguió a Laura, tras asegurar a Jota que no tardaría mas de dos horas en volver a la oficina
Susana miró a Alejandro que la miraba apoyado en la mesa. Los demás habían comenzado a salir de la habitación tras las consecuentes despedidas, dejándolos solos. Ella se acercó a él
- ¿Vienes conmigo al hospital?- le preguntó
- Lo siento peque…- contestó Alejandro mirándola con pesar- pero tengo algo que hacer…
Ella arrugó el ceño.- ¿Algo de esos algos que no me puedes contar…?
- Su… mi vida… por favor…- empezó él
- Si, si.. que no empiece..- Susana suspiró, cansada. Se separó de él
Alejandro la echó de menos de inmediato.- Peque…
- No te preocupes…- ella intentó sonreir, pero no lo consiguió- ¿llegarás para cenar?
- Claro..- él se acercó a ella y la abrazó con fuerza- te amo mas que a nada, peque… recuérdalo siempre..¿vale?
Susana se dejó abrazar y asintió con la cabeza, refugiada en sus brazos
- Te preparo la cena…- dijo ella con la voz ahogada contra el pecho masculino- pero no te quejes si te pongo laxante…
Alejandro comenzó a reir y separándola un poco, la besó con dulzura
- Pasaré por la farmacia antes de subir… por si las moscas…
- Eso, eso… hombre prevenido..
Él volvió a reir.- Despues de dos meses a tu lado, he aprendido que eres capaz de cualquier cosa, peque…y me das un miedo…
- Haces bien en tenerme miedo…- ella arrugó la nariz- y ahora me voy… que me esperan- dijo separándose de él y buscando su abrigo y su bolso
- Hasta luego…- le dijo él antes de que ella cruzara la puerta. Susana se giró
- Hasta luego…
Ella había sonreído al despedirse, pero Alejandro se dio cuenta, con pesar, de que esa sonrisa no le llegaba a los ojos.
Bea dio vueltas a la cuchara una y otra vez, mientras creaba dibujos con ella en la oscura superficie de la sopa. No tenía hambre, como era ya habitual en ella, y el aspecto de aquella comida, para colmo, no le convencía en absoluto. Pero no había desayunado nada y sabía que no podía pasarse el día sin comer. El Anguila la regañaría seguro si se enteraba de que no había comido… y con toda la razón del mundo.
Anguila se había convertido en su amigo en aquellos dos meses que llevaban en la casa. La protegía y le daba una libertad que jamás hubiera creído. La dejaba vagar por la casa y pasear por el jardín todo lo que quisiera… y ella aprovechaba cualquier oportunidad para distraerse y no pensar en su situación. Porque las cosas, a pesar del tiempo, seguían siendo complicadas. Álvaro ya no la evitaba de la forma irracional que hacía al principio…pero tampoco buscaba la cercanía que ella ansiaba… que ella soñaba con tener. Se había resignado a sentirlo cada día mas y mas lejos… sin posibilidad alguna de que llegara a perdonarla
- Si quieres, te pueden preparar otra cosa…- la voz de Álvaro le llegó como en una neblina. Ella salió de sus pensamientos casi de golpe, sobresaltándola
- ¿Perdona?- preguntó ella, mirándolo, bebiendo de aquellos ojos oscuros
- Que vas a marear la sopa…- le contestó él señalando el plato
Él volvía a llevar el pelo oscuro, mas largo de lo normal, y barba espesa cubriéndole la cara. Había cogido algo de peso desde la huída de la cárcel, y había dejado los chandals a un lado, y ahora se decantaba por tejanos y camisas, que le quedaban a la perfección. Bea pensaba que a pesar de todo, a Álvaro le costaba dejar sus raíces atrás…. y la ayuda de Gonzalo y su primo, tan igual a él, le ayudaban mucho.
Se había acostumbrado a verlos por la casa. Gonzalo, incluso, había hablado con ella en un par de ocasiones… sobretodo para averiguar si ella tenía pensamientos de denunciar a Álvaro. No lo pensaba hacer… pero Bea pensaba que las neuronas de Gonzalo seguían sin funcionar debidamente… ya que tampoco se lo hubiera dicho, si quería denunciarlo, precisamente a él…
Alejandro era harina de otro costal. La trataba con amabilidad y curiosidad. Pero jamás le preguntaba nada….jamás. Y Bea se lo agradecía interiormente… porque prefería mantenerse en el segundo plano, dónde todo el mundo parecía haberla relegado
- ¿No tienes hambre?- le preguntó Álvaro de nuevo, volviéndola a sacar de sus pensamientos
- No mucha…- ella suspiró y dejó la cuchara a un lado
- No has comido nada en todo el día…- le dijo él tras una pausa
Bea lo miró asombrada…¿cómo lo sabía? Ella había intentado que nadie supiera que no había probado bocado aquella mañana. No podía comer nada sin que le provocara naúseas
- He comido esta mañana…- mintió ella desviando la vista
No, no era cierto. Y él lo sabia. Lo sabía porque no podía evitar cuidarla, preocuparse, amarla… aunque fuese en la distancia. Hacía ya varias semanas que había dejado de engañarse a si mismo y había asimilado que la amaba mas allá de toda razón.. y que el odio que sentía por ella no era mas que fachada para castigarlos a ambos. Castigarla a ella por traicionarle.. por no amarle.. por estar con Nacho cuando el mismo Álvaro hubiera dado la vida por ella. Y castigarse a si mismo por haber confiado en ella… y por morirse de ganas de volver a confiar de nuevo… de volver a sentirla de nuevo.. de amarla de nuevo
- A mi tampoco me ha gustado..- dijo él acercándose un poco mas a ella, sin poder evitarlo- ¿ me acompañas a preparar algo a la cocina con mas consistencia?
Ella le miró y sonrió débilmente ante la invitación de él. Sus pasos acercándose eran lentos.. pero se repetían día a día… con miedo, con precaución… pero seguros. Bea no se atrevía a ilusionarse, no se atrevía a pedir mas, a esperar mas. Pero el corazón la traicionaba, saltándole en el pecho cada vez que Álvaro se acercaba a ella.
- Álvaro, cariño.. te he preparado algo de carne…¿vienes conmigo o te lo traigo aquí?
Alvaro se tensó. Dríade se acercó a él por detrás y con una sonrisa, buscó su boca y le besó. Bea creyó escuchar su propio grito de dolor que su corazón emitió en el mas absoluto de los silencios.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Capitulo 63

Jota apretó la mano de Cris mientras avanzaban por el comedor del lujoso restaurante, hacia la mesa que ocupaban Laura y Gonzalo. Estos hablaban en susurros, con las cabezas muy juntas, y ella reía por algo
- Buenas noches..- carraspeó Jota al llegar a la altura de la pareja- sentimos llegar tarde
Gonzalo se levantó.- No Jota, no te preocupes.. acabamos de llegar también
Los dos hombres se saludaron con un apretón de manos, mientras Laura le daba un beso en la mejilla a Cris. Las dos parejas se sentaron
- ¿Y Susana?- preguntó Cris
- La he llamado al móvil, pero no me lo coge…- contestó Laura- mi hermana me ha dicho que estaba algo indispuesta y se había ido a casa
- Estará con Alejandro…- comentó Gonzalo con una gran sonrisa
- ¿Cómo les va?- preguntó Jota cogiendo la carta
- Pues como dos tortolitos..- contestó su novia imitándole al coger también la carta- y me alegro mucho por Su. Ya necesitaba tener a alguien en su vida
Nadie dijo que una relación entre la jueza del caso de Álvaro y el primo de éste, era demasiado complicado como para que saliera bien… pero todos lo pensaron. Se habían reunido aquella noche para intentar sacar en claro que se podía hacer para defender la indefendible situación de Álvaro. Cada uno esperaba que el otro dijera la primera palabra al respecto… pero nadie parecía tener una idea clara. Y nadie quería ser el primero en decir en voz alta que no se podía hacer demasiado por ayudarle.
- Por favor…- suplicó Gonzalo tras dejar la carta a un lado, sin haberla leído
Laura suspiró y le cogió una mano
- La cosa está difícil..- dijo en un susurro triste- nuestra única esperanza era el cambio en la declaración de Beatriz… Pero después de que él la secuestrara, esa esperanza se fue por el desagüe…
- ¿Creeis que Beatriz presentará cargos?- preguntó Jota
- Si no los presenta, es que los milagros existen…- intervino Cris- y yo hace tiempo que me volví escéptica…
- Bea quiso mucho a Álvaro… mucho- dijo Gonzalo, intentando creerse sus propias palabras como si fueran una tabla de salvación en mitad de un mar embravecido
- No creo que lo quiera mucho después de todo lo que está pasando…- comentó Laura
- Pues sin esa declaración estamos perdidos…- dijo Cris cogiendo la servilleta y doblándola de forma automática- sólo nos falta rezar para que no lo encuentren nunca….
- Pero es que debe de haber alguna manera de convencerla…- soltó Gonzalo tras un incómodo silencio, en el que el camarero se había acercado para preguntarles si ya sabían que tomar.
Tras marcharse el chico con la nota de las bebidas, Gonzalo notó las miradas de sus compañeros de mesa posadas en él
- ¿Y cómo vamos a convencerla si la tiene Álvaro secuestrada?- soltó Cris con una ceja alzada
Gonzalo sintió un escalofrío por la columna vertebral y notó la mirada de Laura posada en él. Sabia que ella sospechaba de sus marchas repentinas, de sus llamadas clandestinas de móvil y de sus silencios ante las preguntas retóricas de dónde podía estar Álvaro Aguilar. Pero también sabía que jamás le preguntaría nada.. que le importaba demasiado, igual que a él, la frágil relación que estaban comenzando.
- Es una forma de hablar…- intervino Jota- si Álvaro la soltara, se podría hablar con ella para convencerla de que no presente cargos..
Cris soltó un bufido.- Creo que es más fácil que lluevan chuzos de punta…
No, no era tan difícil.. pensó Gonzalo. Sabía lo que estaba pasando Beatriz encerrada en aquella habitación… sin comer, sin beber prácticamente… sin decir una sola palabra. Él mismo la había visto recorrer aquel estrecho pasillo hacia el baño como si fuera un alma en pena. Siempre acompañada de alguien, siempre en silencio, y siempre mirando hacia el infinito. Y no estaba allí por obligación..lo sabía.. el Anguila se lo había dicho. Y tras ver aquella infinita tristeza en aquellos ojos verdes, enormes, le había creído. Sabía, sentía, por vez primera en mucho tiempo, que ella amaba a su amigo.. y que no haría nada en su contra. Nada en absoluto. Por mucho que el pasado y las circunstancias dijeran lo contrario.
- Bueno, comamos… tenemos una larga noche por delante..- dijo cogiendo la carta de nuevo
- Me pregunto dónde nos llevará todo esto…- dijo Cris, como de pasada
En ese momento apareció Saymi con Miguel. Los cuatro se levantaron al verla
- Lo siento chicos.. – dijo Saymi con una sonrisa culpable- el tráfico es horrible
Jota, Laura y Cris saludaron a los recién llegados, mientras Gonzalo pedía al camarero dos nuevas sillas
- Yo le dije que viniera…- se excusó Gonzalo al volverse y notar las miradas extrañadas de los demás- creo que hay mas malas noticias…
- ¿Mas malas noticias?- siseó Cris con desgana- no, por dios, déjanos un respiro…
- Lo siento..- dijo Saymi sacando un dossier de un maletín- es Nacho..
- ¿Nacho? ¿Nacho Goñi?- preguntó Laura
- Asi es…- Saymi afirmó con la cabeza. Su expresión era grave- ha presentado una acusación formal contra Álvaro por el secuestro de Beatriz…
- Dios…- susurró Laura
- Y no se queda ahí…- prosiguió Saymi
- ¿Qué pasa?- ahora fue el turno de Jota de preguntar
- Ha descubierto, no se como, tu implicación con Francisco Aguilar a la hora de presentar la opa que hizo que le quitaras Bulevar. Ha puesto una demanda contra mi padrino por asesinato… pidiendo que lo metan preso… y le devuelvan la empresa…
- ¿Pero asesinato de quien? ¿ Y a quien representa Nacho?- Jota estaba pálido
- A Diego Jota.. Nacho representa a Diego. Y lo acusan de asesinar a Julio de la Vega…
Sus pasos eran lentos, inseguros y cansados. Muy cansados. Tantas noches sin dormir comenzaba a hacer mella en ella, pero no parecía, o no quería darse cuenta. Parecía que nada a su alrededor conseguía hacer vibrar un sentimiento, hacer que su mirada se volviera mas viva, que pareciera que un leve destello de esperanza buscara hueco en la oscuridad. Porque parecía estar muerta en vida… sin importarle nada… nada que no fuera su propio agujero en el que se había metido hasta tapar toda emoción. Anguila la entendía… aunque el alma se le fuera tras ella a pesar de su rudeza, de su intento por tratarla sin cariño. No quería encariñarse cuando no estaba seguro que harían con ella… o que decidiría Álvaro hacer con ella al final.
Observó como uno de los hombres la acompañaba al baño y suspiró. Cada día entendía menos a Álvaro… aunque hubiera aprendido a ponerse en la piel del amigo, en todo el tiempo que había vivido el sufrimiento de éste por la traición de aquella mujer. Se preguntó como una personita como la marquesita, tan pequeña, tan frágil, pudiera despertar semejantes sentimientos en una persona. Porque fuera lo que fuera lo que sentía Álvaro por Beatriz, era mas fuerte que cualquier emoción que él mismo viera con anterioridad.
Notó un movimiento a su espalda y vio a Álvaro de pie en la puerta de su habitación. Llevaba puesto un chándal y una barba espesa adornaba su cara. En parte por dejadez y en parte por el proceso de crearle un nuevo look. La misma chica que había venido con Gonzalo y que no se había querido marchar, le había hecho no se que en el pelo, y ahora tenía reflejos rubios. Ella los había llamado mechas.
- ¿Ande vas, marquesito?- le preguntó, sabiendo que si salía de la habitación en aquel momento, se encontraría con Bea
Alvaro se estiró en un gesto de cansancio.- Estoy harto de estar encerrado Anguila. Voy a la planta de abajo a dar una vuelta…
- No puee salí, marquesito. Mira que como te vea alguien…
- Joder Anguila, que no voy a salir al exterior…- contestó Álvaro de malos modos- sólo quiero ver la parte de abajo, ver la tele….no se.. distraerme…
- Pues date de cabezazos contra la pared, ya verás que pronto te distraes…- contestó Anguila con el mismo mal tono de su amigo- coño ya con las distracciones…
- No eres mas burro porque tu madre se hubiera desgarrado en el parto…- le contestó Álvaro comenzando a andar hacia las escaleras. Anguila le siguió
- ¿Pero no te he dicho que no pueees bajar?- le dijo deteniéndolo
Alvaro le miró y se cruzó de brazos.- Vamos a ver Juan Ramón… ¿ a que viene tanto interés a que no baje? ¿No habeis limpiado o algo asi?
- No me llames Juan Ramón que te ahostio ehhhhhh?- dijo alzando la mano en actitud amenazadora
Su amigo chasqueó la lengua con impaciencia.- Joder Anguila.. deja las tonterías para otro día.. hoy no estoy de humor…- y se giró de nuevo
- Me importa muy poco si estás de humor o…- Anguila fue a detenerlo de nuevo, pero las palabras se quedaron en el aire, junto a su movimiento para evitar que Álvaro continuara caminando. Jimmy había aparecido de nuevo, agarrando a una Beatriz pálida como la cera, de camino a la habitación. Ella caminaba con pesadez, de forma débil, pero al escuchar la voz de Álvaro, se detuvo en seco, mirándolo a través del velo de tristeza que cubría su mirada.
Alvaro la miró a su vez, devorándola con los ojos, devorando cada centímetro de ese rostro, de ese cuerpo, de esa piel que añoraba tanto que hacia llorar su alma. Hacia una semana que no la veía… justo desde la noche en la que la había tenido entre sus brazos, en la que la había besado, acariciado, y amado hasta sentirse vivo… hasta sentir que cualquier cosa merecía la pena. Porque amarla merecía la pena…aunque ya no tuviera las fuerzas, ni el coraje para arriesgarse a hacerlo.
Vio las lágrimas de ella caer por sus pálidas mejillas y maldijo por lo bajo. Jamás había soportado verla llorar.. y menos cuando su palidez y su tristeza se dejaba ver en cada poro de su piel. Tuvo que clavarse las uñas en las palmas para evitar correr hacia ella y devolverle el color a las mejillas con apasionados besos.. con delicadas caricias. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no mandarlo todo al diablo y dejarse llevar por toda la vorágine de sentimientos que sentía dentro de si
Bea sintió que su alma se rompía en mil pedazos al verlo allí, frente a ella, tan frío, tan indiferente. Daba igual si ella se moría por él… porque a Álvaro le daba lo mismo. Quiso tener la fuerza de voluntad para pedirle que la dejara marchar, pero no pudo… y eso hizo que las lágrimas acabaran por traicionarla. Se sentía débil, exhausta, cansada de luchar, de llorar, de seguir perdiendo un rayo de esperanza con cada rayo de sol…y viendo como su vida se tornaba oscuridad sin hacer nada por remediarlo. Pero ya no le quedaban fuerzas para cambiar nada… porque la persona que le daba la vida ya solo era capaz de mirarla con frialdad.
- Te has puesto mechas rubias…- dijo ella en un susurro, intentando que su desesperanza y su dolor no se transmitiera mucho mas alla de lo que ya lo hacia.
Alvaro se tocó el cabello súbitamente incómodo. No pudo evitarse preguntar si a ella le gustaba su nuevo look… pero en seguida deshechó la idea… porque le daba igual. Le tenia que dar igual.
- Es por la policia…- fue a darle mas explicaciones, pero también se detuvo al sentir un codazo del Anguila justo en las costillas.
- Claro…- ella intentó sonreir, pero le falló el intento.. y también las piernas. Intentó enfocar a Álvaro, pero no pudo. Se llevó una mano a la frente
- ¿Estás bien, marquesita?- preguntó el Anguila al percatarse del movimiento de la mano de ella
- No.. yo…
- ¿Bea?- Álvaro la llamó, en un impulso, mientras ella buscaba desesperadamente un apoyo donde sujetarse. Avanzó hacia ella, con la preocupación reflejada en sus ojos oscuros- ¿Bea?¿Beaaa?
Llegó justo a tiempo de sujetarla, cuando Bea cerró los ojos y cayó en la oscuridad.